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Hugo Santos Gil, pregonero de San Fernando

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hugo santos gil
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El próximo viernes, día 29, a las 20:00 horas, en la Iglesia del Hospital de Venerables Sacerdotes del barrio de Santa Cruz de Sevilla, Hugo Santos Gil pronunciará el Pregón de San Fernando que organiza el Cabildo Catedral de Sevilla. Un encargo que ha sido realizado a un “simple admirador y devoto del Santo Rey”, como él mismo se define.

«El pregón es un recorrido muy personal para redescubrir la importancia del personaje, su presencia en Sevilla y su relación con Dos Hermanas»

¿Qué sintió al recibir el encargo del Cabildo Catedral de Sevilla para pronunciar el Pregón de San Fernando?
Lo primero, sorpresa y desconcierto porque esta disertación –que, dicho sea de paso, no es muy conocida– suele ser pronunciada por eminentes historiadores, escritores, sacerdotes, militares o cofrades del ámbito sevillano. Y un servidor, aparte de ser de Dos Hermanas, es un simple admirador y devoto del Santo Rey. Al propio tiempo, me sentí honrado, porque el Cabildo Catedral es una institución muy importante, lo que incrementa la lógica responsabilidad ante un encargo de esta índole. Y también ilusionado, por el cariño que le tengo a San Fernando.

¿Qué papel juega la figura de este santo rey en la vida de Hugo Santos Gil?
Creo que es algo que compartimos todos los devotos de la Virgen de Valme y, de una forma u otra, me atrevería a decir que también muchos nazarenos, pues no cabe olvidar que el origen de nuestro pueblo está muy unido a la figura del conquistador de Sevilla. Por mi parte, en la medida de mis posibilidades y desde los cargos desempeñados, he tratado de fomentar que sea más conocido, valorado y honrado como merece. En gran medida, somos lo que somos gracias a él, pues devolvió Sevilla, y buena parte de Andalucía, a la civilización europea occidental. Sin él, como dice el medievalista don Luis Suárez, la historia de España sería inconcebible tal como la conocemos.

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El hecho de que, de manera inédita, la Iglesia del Hospital de Venerables Sacerdotes (el primer templo dedicado a San Fernando tras su canonización) acoja este pregón, ¿le confiere un cariz especial a esta experiencia que va a vivir el día 29?
Sin duda, porque hasta ahora se había venido celebrando en la Capilla Real, cuyo marco es incomparable por la presencia de la Virgen de los Reyes y de la urna con el cuerpo incorrupto del Santo Rey. Pero la iglesia de los Venerables es una auténtica joya del barroco sevillano, que depara la oportunidad de conocerla o volver a descubrirla a propósito de esta disertación. Allí, además, está muy presente San Fernando: destaca una de las escasas imágenes sedentes que existen de él, tallada nada menos que por Pedro Roldán poco antes de morir.

Hacía 15 años que no afrontaba un pregón desde que en 2011 diera el de la Semana Santa de Dos Hermanas. ¿Cómo está resultando la experiencia?
Es un reto diferente, ante todo porque los anteriores pregones que he pronunciado han sido siempre en Dos Hermanas. Aparte de eso, las circunstancias personales también cambian y, por así decir, ahora estaba ya poco habituado a este tipo de disertaciones. Aunque es verdad que no se trata de un pregón al uso, porque, refiriéndose en exclusiva a un personaje histórico, es necesario aproximarse a su perfil biográfico, a su trayectoria y, sobre todo, a su importancia para la historia de España, en general, y de nuestra tierra, en particular. Eso sí me ha motivado bastante, porque, desde que con 15 años leí mi primer libro sobre San Fernando, no ha dejado de interesarme su figura, hasta el punto de que tengo recopilada numerosa bibliografía, tanto actual como antigua, relativa tanto al personaje como a su época.

¿Cuáles fueron los primeros pasos que dio para comenzar a dar forma a su texto?
Ante todo, ponerme al día, ya que necesitaba actualizar las referencias y, digamos, “refrescar” algunas ideas, también porque, en los últimos años, se han publicado estudios de gran solvencia e interés.

«Valme tendrá un lugar destacado en mi pregón, pero la forma en que aparece, tal vez, pueda desconcertar un poco»

¿Ha descubierto algo durante estos meses de trabajo sobre San Fernando que no conociera?
Es una figura sobresaliente en la que, a mi modo de ver, se da una cierta paradoja. Todo el mundo tiene algunos datos e ideas básicas sobre quién fue y qué hizo, pero luego suelen primar los aspectos míticos o legendarios, sobre todo en nuestro entorno. Y resulta que la propia vida y trayectoria del Santo Rey es tan rica, densa y fascinante que no necesita ser adornada o exagerada, ni aun menos adulterada o manipulada. La aproximación objetiva a este personaje real –en el doble sentido de la palabra– ya de por sí causa admiración, más allá de su dimensión religiosa. En este sentido, profundizar en la figura permite apreciar nuevos aspectos y matices que pueden resultar hasta cierto punto sorprendentes. Por ejemplo, los historiadores destacan cómo las conquistas de Fernando III se hicieron en su mayor parte mediante capitulaciones y no mediante guerra de asalto; es decir, este rey prefirió el asedio y la negociación antes que las batallas cruentas. Incluso, llegó a importantes pactos y alianzas con líderes musulmanes. Otro aspecto destacable es que ejerció con habilidad la política y la diplomacia, respetando a los vencidos más allá de lo que era usual en la época. En todo caso, hay que tener en cuenta que estamos hablando del siglo XIII, en un contexto imbuido del “espíritu cruzado”, y no podemos enjuiciar aquel pasado desde la perspectiva de nuestro presente.

¿Cuál es el eje vertebrador de este pregón?
En un principio manejé una idea que luego tuve que reformular, sin llegar a descartarla del todo. Pero sí que he ido evolucionando respecto a la forma de construir la disertación, entre otras razones porque, en los últimos meses, he vivido alguna experiencia para mí inédita que me hizo cambiar el esquema inicial. Desde luego, no pretendo ofrecer una lección de historia, porque sería un atrevimiento por mi parte, ni tampoco una exaltación basada en aspectos hagiográficos. Evidentemente, habrá un poco de todo, pero lo planteo más como una “divagación fernandina”, un recorrido muy personal que quiero hacer para redescubrir la importancia del personaje, su presencia en Sevilla y, por supuesto, su relación con Dos Hermanas. Lo he construido de una forma que me parece original, e incluso diferente a otros registros en los que me he movido hasta ahora. Como curiosidad, me ha inspirado una obra de Dickens y el único poema que incluyo es de Antonio Machado.

¿Cuál será el protagonismo de Valme durante el pregón?
Sin duda, va a estar muy presente, como es natural. Resulta imposible hablar de San Fernando sin mencionar las advocaciones de la Virgen María que él nos dejó como legado y, de modo particular, aquella que, en sí misma, hace visible la súplica confiada del rey ante la dificultad que presentaba la conquista de Sevilla. Valme, por tanto, tendrá un lugar destacado, pero la forma en que aparece, tal vez, pueda desconcertar un poco.

Le han precedido en esta labor otros insignes oradores, pero ¿qué le gustaría que quedase del Pregón de San Fernando de Hugo Santos Gil?
Efectivamente, la relación de oradores que han pronunciado con anterioridad este pregón (cuyo inicio se remonta a 1983) es abrumadora, y a un servidor le preocupa no estar a la altura. El mío va a ser, quizás, más sencillo. Espero que resulte cercano, hasta cierto punto entrañable y que sea capaz de transmitir lo que pretendo. Lo veo como una ocasión para reivindicar al personaje y explicar, de forma sincera, por qué debemos conocerlo y admirarlo.

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