Hace unos meses hubo una efeméride que pasó totalmente desapercibida, lo que contrasta con el vivaz entusiasmo con que se vivió el acontecimiento de marras en su momento. Y es que se cumplió el centenario del vuelo del hidroavión “Plus Ultra”, de la Aeronáutica Militar española (antecedente del actual Ejército del Aire), que por vez primera cruzó el océano Atlántico, conectando la península ibérica con Sudamérica en un único trayecto. Se le considera uno de los grandes vuelos de la Aviación española.
Lo que su tripulación, formada por el comandante Ramón Franco Bahamonde, el capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de navío Juan Manuel Durán González y el sargento mecánico Pablo Rada Ustárroz, consiguió fue visto en la época como una verdadera gesta digna de ser escrita en los anales de la Historia nacional.
El vuelo, que se enmarca en la llamada “Era de oro de la aviación” (1918-1939), partió del muelle de la Calzadilla, en la localidad onubense de Palos de la Frontera el 26 de enero de 1926. Tuvo un recorrido de 10.270 kilómetros, realizados en siete etapas, y no estuvo exento de dificultades. Fuertes vientos y falta de combustibles hicieron peligrar el viaje. Finalmente, el hidroavión, de 22,5 metros de envergadura y una velocidad de crucero de 145 km/h, llegó a Buenos Aires el 10 de febrero, siendo su tripulación aclamada por una multitud. El comandante Franco llegaría a escribir que “en Buenos Aires el recibimiento que nos tributó el pueblo argentino pasaba de todo límite y era indescriptible. Aquello fue una verdadera locura”.

Tal entusiasmo no sólo se dio en Argentina. En nuestro país ocurrió exactamente lo mismo. Y si nos fijamos en Dos-Hermanas, las autoridades locales tampoco escaparon a ese espíritu de exaltación. De ese modo, en la sesión de 10 de febrero de 1926, coincidiendo con la llegada del “Plus Ultra” a Buenos Aires (una simple casualidad, porque esa noticia no se supo en Dos-Hermanas hasta días después), celebrada por la Comisión Municipal Permanente (esto es, el Ayuntamiento) se dio lectura a una moción del alcalde interino de la villa, Antonio Peña Sánchez, pidiendo celebrar la hazaña de los aviadores españoles del “Plus Ultra”. La moción, interesante sobre todo desde el punto de vista histórico, dice así: “A la Comisión Municipal Permanente. España vuelve a llenar una página gloriosa con el hecho heroico realizado por los aviadores españoles en el vuelo España-Buenos Aires. El mundo está pendiente de tan magno día y todos los pueblos rivalizan en rendir homenaje de admiración a los insignes aviadores, no pudiendo este pueblo permanecer callado, y por ello propone que la Comisión acuerde la celebración de ciertos festejos para regocijo del pueblo. Me permito proponer que el día que tengamos conocimiento oficial de la terminación del vuelo se anuncie al pueblo por medio de repique de campanas y lanzamiento de cohetes, cantándose por la tarde en la iglesia parroquial un solemne Te-Deum en señal de gracia, al que deberán concurrir a más de las autoridades y Ayuntamiento Pleno, todos los niños de las escuelas públicas y privadas. Recorrerá las calles la Banda Municipal y como complemento y al objeto de aliviar en algo la situación precaria por que atraviesa este pueblo, propone se acuerde repartir durante los tres días de Carnaval trescientos kilos de pan cada día como limosna a los pobres”.

Los capitulares nazarenos acordaron por unanimidad aprobar en todas sus partes la anterior moción de la Alcaldía, y, al mismo tiempo, que los gastos que originase la celebración de los referidos festejos se librasen con cargo al capítulo de Imprevistos.
Tras este acuerdo, “se dio lectura a un oficio del Delegado Gubernativo del Partido comunicando a este Ayuntamiento el acuerdo de la Comisión Provincial de Murcia de abrir una inscripción nacional para regalar a los aviadores medallas de oro y piedras preciosas”. Se acordó igualmente por unanimidad contribuir a la suscripción con la modesta cantidad de 50 pesetas, importe que sería librado con cargo al mismo capítulo de Imprevistos.
No sabemos en que día exactamente se celebraron los actos recogidos en la moción del alcalde, pero en la sesión de 17 de febrero de 1926, se aprobó el pago de 20 pesetas a Manuel Plaza por dos docenas de cohetes para festejar la llegada de los aviadores del “Plus Ultra” a Buenos Aires.
Y en la sesión de 25 de febrero de ese año, se libraron 630 pesetas para los panaderos José Núñez Carballido, Antonio López Reina y Carmen Estepa Marín (210 para cada uno) por el pan que se repartió a los pobres con motivo de la hazaña del “Plus Ultra”. En este punto debemos recordar que era una práctica habitual el reparto de pan entre los más necesitados con motivo de alguna festividad o acontecimiento trascendental. Conocidos son los repartos de pan a las puertas de la ermita de San Sebastián cada Jueves Santo, presidiendo la escena la imagen del Santo Cristo de la Vera Cruz en su paso procesional.
El hidroavión llegó a España el 5 de abril, siendo recibida su tripulación en Palos de la Frontera por el propio Alfonso XIII, celebrándose numerosos actos tanto en la localidad palerma como en la Rábida y en Huelva capital. Sus tripulantes recibieron numerosas muestras de cariño y se les rindieron homenajes. A Ramón Franco, por ejemplo, se le nombró Hijo Adoptivo de Huelva y a Pablo Rada se le entregó el martillo de oro que los obreros onubenses regalaban como testimonio de admiración.
Los capitulares nazarenos, en sesión de 14 de abril de 1926 decidieron enviar a la Diputación provincial de Murcia 50 pesetas “con destino a la suscripción que la expresada Corporación Provincial inició a favor de los tripulantes del Plus Ultra”. Con esto se puso broche final en nuestra ciudad a los actos conmemorativos de aquella gesta.
El rey Alfonso XIII donó el “Plus Ultra” a la Armada Argentina, exhibiéndose en la actualidad en el Complejo Museográfico Provincial “Enrique Udaondo”, en la ciudad argentina de Luján.



























