Mientras la mayoría de los niños de su edad apenas comienzan a dominar la bicicleta sin ruedines, Aitor Alonso Tejada, un nazareno de solo cinco años, ya traza curvas sobre el asfalto a lomos de una moto de competición. Alonso acaba de terminar la etapa de Educación Infantil y se prepara para empezar primero de Primaria en el Colegio Arco Norte, pero sus verdaderos exámenes se celebran cada fin de semana en los circuitos de Andalucía.
Aunque sus padres son aficionados al motociclismo, siendo socios del Motoclub Los Turbantes, que apoya al pequeño, la chispa competitiva de Aitor no fue impuesta. Todo comenzó a los tres años tras una visita al Circuito de Jerez, de donde regresó con una idea fija: quería ser piloto. Lo que empezó como un deseo infantil se materializó cuando los Reyes Magos le trajeron su primera moto eléctrica, y desde entonces no se ha bajado de las dos ruedas.
Curiosamente, este pequeño aprendió a montar en moto antes que en bicicleta, un hecho que le causó alguna que otra caída inicial al intentar «sacar la rodilla» en la bici como si estuviera en plena carrera.
Piloto de Iniciación de Minivelocidad
Actualmente, Aitor compite en la categoría de Iniciación de Minivelocidad, federado con la Federación Andaluza. Sin embargo, el camino no es fácil para un piloto nazareno. Ante la falta de instalaciones adecuadas en Sevilla o Dos Hermanas, su familia debe viajar todos los fines de semana a Málaga para que el pequeño pueda entrenar en la escuela DRS.
Los que lo ven rodar comentan que «técnicamente tiene un estilazo que no es normal para su edad», destacando su postura y naturalidad sobre la moto, a pesar de que aún le falta ganar algo de velocidad punta por su corta edad.
Para Aitor, la velocidad no lo es todo. En su escuela de pilotos, la disciplina es férrea: los estudios son lo primero. Sus entrenadores le exigen las notas trimestralmente y, si los resultados académicos no son satisfactorios, el castigo es quedarse sin salir a pista. Una motivación extra para este pequeño que tiene como ídolo a Marc Márquez, aunque con un matiz: cuando le preguntaron si quería ser como él, Aitor respondió con seguridad: «No, voy a ser mejor».
Llamada de apoyo
El motociclismo es un deporte de costes elevados. La familia lo sufraga todo: desde la licencia federativa —que el próximo año subirá a los 300 euros— hasta las inscripciones, desplazamientos y equipaciones homologadas, como el mono a medida o el casco.
Por ello, la familia de Aitor busca patrocinadores y colaboraciones, tanto de particulares como de empresas, en Dos Hermanas que quieran apoyar a esta joven promesa local. Además, realizan sorteos y venden camisetas.
Aquellos interesados en seguir sus progresos pueden hacerlo a través de su cuenta de Instagram: @aitoralonso22.




























