Este fin de semana, la Hermandad de Amargura pone en marcha la celebración de su 75º Aniversario. Antonio Miguel Bascón Román, quien lleva toda su vida al servicio de la corporación, ha sido designado comisario de esta efemérides para impulsar, coordinar y velar por el buen funcionamiento de los actos programados.
“Este aniversario servirá para fortalecer la identidad de la hermandad”
¿Qué le supuso o cómo recibió el que hayan pensado en su persona para ser comisario del 75.º Aniversario Fundacional de la Hermandad de Amargura?
Lo recibí con esa mezcla de gratitud y responsabilidad propia de un nombramiento de esa índole, entendiendo desde el primer momento que no era un reconocimiento personal, sino una llamada al servicio de la hermandad en una fecha histórica. Asumo el oficio con humildad y con la firme voluntad de estar a la altura de quienes nos precedieron y de quienes hoy forman parte de esta gran familia.
Exactamente, ¿cuál va a ser su papel en esta conmemoración?
Mi función es coordinar, impulsar y velar para que todos los actos y proyectos previstos respondan al sentido profundo de esta efemérides. El aniversario no debe ser únicamente una sucesión de actos, sino una oportunidad para agradecer el camino recorrido, fortalecer nuestra identidad y proyectar la hermandad hacia el futuro.
Lleva toda su vida vinculado a esta hermandad y ha ostentado diferentes cargos. ¿Hay algo que haya definido siempre su trabajo en esta corporación?
Sin duda, por encima de todo, me ha guiado siempre el amor a mis Titulares y la lealtad a la institución. Son dos principios que he procurado mantener presentes en cada responsabilidad que he asumido dentro de la hermandad. Con los años uno aprende que las diferencias de opinión, forman parte de la vida de cualquier corporación, pero también que el tiempo termina poniendo en valor la buena
voluntad y el trabajo realizado. Por eso, vuelvo a decir, que si algo ha definido mi trayectoria, ha sido la entrega constante a mi hermandad y el amor a mis Titulares, que han sido siempre el verdadero motor de mi compromiso.
Desde que se anunciara su nombramiento, ¿cómo ha sido este año de trabajo para preparar el 75º aniversario?
Desde el primer momento entendí que una efeméride como esta, requería una planificación seria y la implicación de muchas personas.
Entre las primeras decisiones estuvo la constitución de la comisión de honor que aportará prestigio y respaldo a esta celebración, así como la propuesta de una madrina de excepción, S.A.R. La infanta Elena de Borbón, cuya aceptación supuso una enorme satisfacción para todos. A partir de ahí, comenzó una labor constante de organización, elaborando el calendario de actos, definiendo los objetivos de la conmemoración y buscando a las personas adecuadas para colaborar en el proyecto.
¿Hay algún lema o eje vertebrador que dé sentido a todo lo que se va a vivir en la hermandad con motivo de esta efemérides?
Sí. El eje fundamental es la gratitud. Primero a Dios, que ha llevado a buen término el sueño de los que nos precedieron, gratitud a la Santísima Virgen que ha acompañado con amor maternal esta andadura, y como no, a quienes hicieron posible la hermandad, a quienes la hicieron crecer en momentos difíciles y a quienes hoy continúan manteniendo viva su llama. Estos 75 años son una oportunidad para mirar atrás con agradecimiento, vivir el presente con responsabilidad y afrontar el futuro con esperanza.
“El eje fundamental de este aniversario será la gratitud”
Sin adelantar nada de la programación que se presenta este fin de semana, ¿qué tipo de actos se han querido organizar?
Hemos querido que sea una programación equilibrada y que refleje todas las dimensiones de la hermandad, también que se haga eco, no solo de la fundación sino de momentos importantes y actos de relevancia que se han desarrollado en su historia. Habrá actos de carácter religioso, formativo, cultural, patrimonial y social. La intención es que cualquier hermano, independientemente de su edad o de su forma de vivir la hermandad, encuentre motivos para sentirse partícipe de esta celebración.
Si tuviera que destacar algunos datos o curiosidades del nacimiento de esta corporación que quizás mucha gente desconoce, ¿cuáles serían?
Quizás lo más importante sea recordar el contexto en el que nació la hermandad. Fue fruto del empeño de un hombre bueno llamado José Caro Arias, quien supo contagiar su ilusión a un grupo de personas y juntos soñaron con crear una corporación con una identidad muy
definida y profundamente arraigada en su entorno e incluso a un determinado gremio, que no fue otro que el de la aceituna y la tonelería. Muchas de las señas de identidad que hoy consideramos naturales nacieron gracias al sacrificio y la perseverancia de aquellos primeros hermanos. Conocer esos orígenes y las dificultades de aquellos años, nos ayuda a valorar mucho más lo que hoy tenemos.
Cada vez son más las hermandades de penitencia de Dos Hermanas, pero desde su experiencia de toda una vida, ¿qué cree que define a la Hermandad de la Amargura?
Cada hermandad tiene su propia personalidad y todas enriquecen la vida cofrade de nuestra ciudad. Si tuviera que señalar un rasgo distintivo de la Amargura, hablaría de su capacidad para generar familia. Existe un profundo sentimiento de pertenencia que une a
generaciones enteras, La devoción a nuestros Titulares, ha sido el imán que ha unido a muchas casas en una sola y el paso de los años y de momentos buenos y malos han creado un vínculo casi de sangre en el núcleo de la hermandad.
Setenta y cinco años después, ¿cuál es la relación de esta hermandad con su barrio y la ciudad de Dos Hermanas? ¿Algo que habría que mejorar?
La hermandad forma parte de la historia sentimental de muchas familias del entorno y ha crecido junto a su barrio. Hasta la creación de la parroquia del Divino Salvador, fue la presencia de la Iglesia en la zona, llegando incluso, a ser sede parroquial de la del Ave María. La Amargura, fue casi la “ primera vecina” del recién estrenado barrio de la Costa del Sol, desde 1980, hermandad y barrio han ido evolucionando a la vez. Evidentemente siempre hay aspectos que mejorar. Debemos seguir abriendo nuestras puertas, acercándonos aún más a quienes nos rodean y reforzando nuestra dimensión evangelizadora y social. Una hermandad nunca puede conformarse con lo conseguido; siempre debe aspirar a servir mejor a la Iglesia y a la sociedad.
¿Qué le gustaría que quedara cuando finalicen las celebraciones del 75º Aniversario Fundacional?
Me gustaría que quedara una hermandad más unida, más consciente de su historia y más comprometida con su futuro. Los actos pasarán, pero el verdadero éxito de esta efeméride será que fortalezca nuestra identidad y renueve nuestro compromiso con los valores que
inspiraron a los que por primera vez se unieron en torno a nuestros Titulares hace setenta y cinco años. Ese sería, sin duda, el mejor legado de esta celebración.




























