María Luisa Díaz Núñez, la camarera de la Virgen de Valme, ha fallecido este viernes, día 5 de junio, a los 87 años de edad. Así lo comunicaba la Hermandad de Valme en sus redes sociales, asegurando que «el Señor, en su infinita misericordia, ha llamado hoy a su fiel servidora para que, desde ahora, cuide de su Madre en el Cielo y esté con Ellos para siempre en la eternidad.
María Luisa nació en Dos Hermanas un 17 de abril de 1939, siendo bautizada en la capilla de Santa Ana (la parroquia de Santa María Magdalena se encontraba todavía en proceso de reconstrucción, tras el incendio de 1936). Cursó sus primeras letras con las monjas dominicas del Colegio de Santa Ana. Durante más de 30 años, y hasta su jubilación, trabajó como puericultora en la guardería La Milagrosa, junto a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
Desde la década de 1950 ha sido catequista en la Parroquia de Santa María Magdalena, preparando para la Primera Comunión a centenares de niños y niñas de Dos Hermanas a lo largo de casi 70 años de intensa dedicación a esta tarea. Perteneció en su juventud a la Asociación de Hijas de María Inmaculada, así como posteriormente a la Legión de María.
Fue nombrada camarera 2ª de Ntra. Sra. de Valme en 1969, pasando a ser camarera 1ª en enero de 1979, tras el fallecimiento de Teresa Alonso. Ha sido renovada para este honroso cargo por las sucesivas Juntas de Gobierno de la Hermandad, hasta la actualidad.
También ha ejercido como secretaria de la rama femenina de la Adoración Nocturna de la Parroquia de Santa María Magdalena durante más de 40 años.
Pertenecía a las Hermandades de Valme, Santa Ana, Sacramental, Vera Cruz y Borriquita. Pronunció la Exaltación de la Navidad en diciembre de 1989 y el Pregón de Valme en 2003.
Participaba activamente en la vida de la Parroquia, así como colaborando con la Iglesia Diocesana y en numerosas obras sociales. Durante muchos años ha cuidado con esmero del altar de la Inmaculada y del tabernáculo de la Capilla Sacramental de la Parroquia. Siempre se ha definido a sí misma como «servidora«.
La ingente y desinteresada labor desarrollada a lo largo de toda su vida fue reconocida en mayo de 2025 con la concesión de la Cruz Pro Ecclesia et Pontifice, la máxima distinción que concede la Santa Sede, y que le fue entregada por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, en el templo que ha sido parte esencial de su vida, la Parroquia de Santa María Magdalena de Dos Hermanas, en un solemne acto donde recibió el cariño y afecto de las instituciones nazarenas y de los vecinos y vecinas de nuestra ciudad.
Como publicaba la hermandad en sus redes, «quien conoció a María Luisa, la camarera de la Virgen de Valme, sabe que ella fue siempre portadora del Valimiento de la Santísima Virgen para quien más lo necesitara, ya fuera con una palabra de consuelo, un gesto amable, una oración sencilla o entregando las flores que Nuestra Madre ha portado en su mano o que han recibido cobijo bajo su manto, y que han sido bálsamo y consuelo para infinidad de personas en las dificultades de la vida.
En la última entrevista que nos concedió a este medio tras la concesión de la Cruz Pro Eclesia et Pontífice, así hablaba de la Virgen de Valme y su papel como camarera:
«Quizás físicamente tengo el privilegio de ser la persona que está más cerca de la Virgen, pero siempre digo que, espiritualmente, hay otras muchas personas que están tanto o más cerca de Ella, pidiendo y recibiendo su Valimiento. Para mí es un honor ser la camarera de la Virgen de Valme, mi mayor regalo, un honor muy grande que me fue concedido en 1979 y que, gracias a Dios y a las distintas Juntas de Gobierno, sigo desempeñando a día de hoy»




























