En pleno proceso de construcción de un nuevo templo, la Parroquia de San José ha realizado un encargo muy importante. Su párroco, Leonardo Giacosa ha solicitado al imaginero nazareno Antonio Luis Troya Román la ejecución de las imágenes que engalanarán el altar del presbisterio de esta nueva parroquia.
Según ha explicado el párroco, habrá tres imágenes y “la principal, que presidirá el altar, es la de Jesús crucificado, en el que la cruz es signo de salvación y de vida”.
Las otras dos son un San José, patrono de la parroquia y de las hermanas carmelitas de la jurisdicción, y Nuestra Señora de la Sonrisa, dedicada a la Virgen, que tiene que ver con una curación que recibió Santa Teresita en su vida.
Leonardo asegura que “me siento identificado con esa imagen de la Virgen porque creo que es una respuesta a los tiempos que nos tocan, donde una sonrisa nos cambia el corazón y nos devuelve la esperanza”.
Sobre la talla de San José, “tiene la particularidad de mostrarse con el niño Jesús recién nacido y totalmente dormidito en sus brazos, lo que responde a la confianza y abandono al Padre Eterno”.
Donaciones
La parroquia espera que cada imagen esté lista en no más de un año cada una. Con la de San José, apunta el párroco, “ya se ha pasado la fase del boceto y está en la maqueta, por lo que, en breve, comenzará su ejecución”.
La Parroquia de San José está abierta a la colaboración de fieles y devotos, que quieran hacer aportaciones a este proyecto. Para ello, hay un número de cuenta disponible (ES86 2100 8436 4602 0123 9236) o pueden acercarse personalmente a la parroquia de San José para dar su donativo.
El imaginero
Sobre la elección del imaginero, el párroco lo tiene claro. “Antonio Luis es nazareno que está siendo muy apreciado fuera de su ciudad y en el mundo”. Además, “su estilo es clásico y barroco, muy propio de esta tierra”.
Según ha explicado el autor, “el conjunto escultórico incluye tres imágenes de bulto redondo y tamaño natural: un Cristo crucificado, de aproximadamente 180 centímetros de altura, la imagen de San José con el Niño Jesús y la Virgen de la Sonrisa, ambas de unos175 cm”.
Todas las obras serán talladas en madera de cedro real y policromadas al óleo, con una clara inspiración en el barroco andaluz, especialmente en la escuela sevillana. El conjunto ha sido planteado “buscando una unidad estética y espiritual, de manera que las tres imágenes dialoguen entre sí y con el propio espacio arquitectónico”.
Para Troya Romñan, se trata de “un encargo muy especial, ya que saber que las imágenes van a presidir una parroquia de mi ciudad añade un grado de responsabilidad y también de implicación emocional mucho mayor”. Son imágenes, apunta, “que van a acompañar la fe cotidiana de vecinos, familias y generaciones futuras con las que, de algún modo, me siento vinculado”.
A la espera de la licitación
Tras colocarse la primera piedra del nuevo templo, hace 10 meses, el párroco explica que “el proyecto ha sido aprobado, se ha presentado al Ayuntamiento para que se dé el visto bueno, se han rectificado un par de cosas y ahora está el paso formal de que el Arzobispado llame a concurso a la empresa constructora para dar inicio a la obra”.




























