El grafiti se impone como modo de expresión artística de carácter urbano y reivindicativo

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    El grafitero cambia el lienzo por las paredesPintar paredes ha sido una tendencia tan antigua como la humanidad

     

    Los grafitis son una manifestación artística tan antigua como el hombre. Pintar sobre muros y paredes es una costumbre que se remonta al Imperio Romano y que, después de siglos de evolución, se ha convertido en una moda urbana, ligada a otros campos como la música o la estética.

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    En Dos Hermanas existe un movimiento grafitero que sobre el año 2004 se agrupó en la asociación SK8parkDH, donde se unieron una serie de amigos y aficionados al patinaje, los grafitis, el skate board y la música. Durante los dos años que la asociación estuvo activa consiguieron la ampliación del skate park del Parque de La Alquería, y ellos mismos lo pintaron y decoraron. También convocaron una exhibición de grafitis en Las Infantas, donde hubo un disc jokey y varios puestos con material de patinaje.

    Esta asociación continúa vigente, aunque no en activo, a pesar de que consiguió aglutinar a unas cien personas.

    Arte urbano
    Uno de los grafiteros que fue fundador de esta asociación, Cea (el nombre con el que firma), cuenta cómo se desarrolla en Dos Hermanas esta tendencia, en la que él lleva varios años inmerso. “Al principio hay mucha gente que se interesa por el grafiti sólo porque es una moda, pero a quien realmente le gusta dibujar o pintar lo considera como una forma de expresión artística para que los demás vean su obra”, explica. “Lo malo de las modas es que hay quien no entiende el sentido de hacer un grafiti y se dedican a ensuciar el mobiliario urbano”.

    Actualmente, dice Cea, hay dos tendencias en el mundo del grafiti. “Por un lado, está el grafitero con un fin estético, que cambia el lienzo por una pared; y por otro lado está el grafitero al que sólo le intersea el bombardeo, es decir, pintar mucha cantidad, cercano al vandalismo, para dejar su firma en cualquier parte”.

    El precio de ser grafitero
    Ligado a la música hip hop y al arte urbano, el grafiti no es un arte barato. “Los botes de pintura y sprays cuestan entre dos y tres euros cada uno, por lo que un grafiti bonito y grande puede llegar a costarle a quien lo hace entre 50 y 60 euros. Así que no creo que nadie se gaste esa cantidad sólo por ensuciar una pared”, dice Cea.

    Como artistas hay muchos grafiteros que se dedican a decorar paredes por encargo, aunque como comenta Cea bromenado “somos los niños del bocadillo. Muy poca gente nos paga, creen que es un favor que te dejen pintar una pared, así que es muy difícil vivir de esto. En el arte es general que pasen estas cosas, así que tampoco nos extrañamos”.

    A pesar de que hay personas que encargan los grafitis, una de las características de estos artistas callejeros es que pinten en lugares públicos, sin permiso, “aunque en Dos Hermanas no hay muchos problemas con la policía. Si te pillan, te vas y ya está. Pero si te cogen pintando un tren, por ejemplo, te puede caer una multa que ronda los 6.000 euros”.

    Colorear las ciudades grises
    A pesar de las modas y de que el grafiti está siendo utilizado incluso por las grandes empresas para la publicidad, los grafiteros tienen una filosofía detrás. “Muchos aficionados al grafiti lo hacemos porque pensamos que las ciudades son grises y hay que darles algo de color. Hay quien ni siquiera pinta figuras, sino que se dedica a colorear paredes enteras. También lo hacemos para denunciar injusticias sociales, como la guerra o la pobreza. El hecho de que nos paguen por hacer lo que nos gusta es, sin duda, otra bofetada a la sociedad: antes estábamos mal vistos y ahora nos pagan por nuestro arte”.

     

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