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Subida al Pico Mágina y Peña de Jaén (y II)

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viajesBellos picos entre olivos

FICHA TÉCNICA DEL VIAJE
Ubicación: S. Mágina (Jaén),Bedmar.
Dormir: Hostal Paraíso (Bedmar).
Cimas: Pico Mágina y Peña de Jaén: 2.167 y 2.140 m, respectivamente.
Desnivel: 600 m desde R. Aguadero.
Longitud: 20 km.
Nivel de dificultad: Alta, debido a la duración.
Duración: 9 horas.
Fecha de la ruta: 24-25/03/07
Club senderismo y montañismo: señal y camino, www.senalycamino.es

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 En lo alto, muy en alto se ven las grandes crestas de Sierra Mágina, hasta donde tendremos que llegar.

Tras pasar una pequeña alambrada, ahora sí, el camino empieza a subir bruscamente. Las fuertes pendientes se hacen agotadoras, y así durante casi una hora. Un rosario de compañeros salpicados por la fuerte pendiente, cada uno a su ritmo, pero todos subiendo.
Arriba, al final de esta pequeña cresta, una planicie en forma de circo, suaviza y descansa nuestras piernas.

viajeTras un paseo de unos 200 metros por este bello lugar, de nuevo empezamos a subir. Ahora, entre grandes rocas, y aprovechando las grietas formadas entre las mismas, seguimos subiendo. Grandes neveros hacen su presencia y en lo alto de la cresta, la silueta del refugio de Miramundos, nos avisa de que estamos en la dirección correcta. Aunque se ve allí, en lo alto, hay que llegar. El desnivel es fuerte, pero por suerte aquí el terreno cambia. Cualquier camino es válido porque el refugio se ve. Decenas de neveros aparecen dispersos por la ladera, y como manchas salteadas contrastan fuertemente en el paisaje.

Ahora sí. Estamos en el refugio de Miramundos (2.077 m de altitud). Una bella construcción que permite acoger entre ocho y diez personas. Aunque un cartel en la puerta nos avisa del peligro de derrumbamiento.

Tras un merecido descanso, tomar unos refrigerios y disfrutar de unas impresionantes vistas, seguimos andando, hasta alcanzar nuestro objetivo, Pico Mágina.

Desde el refugio se ve, pero aún está lejos. El poste geodésico se divisa en la lejanía, todavía queda una larga caminata por recorrer.

Con solo 90 metros de desnivel, seguimos caminando por la cresta de la montaña, y con permanentes subidas y bajadas alcanzamos nuestro objetivo, coronar la cima más alta de la provincia de Jaén, Pico Mágina (2.167 m).

Desde aquí, si el tiempo nos lo permite, las vistas son espectaculares; divisamos buena parte de la provincia de Jaén y de Granada.

Seguimos avanzando en la misma dirección y en unos treinta o cuarenta minutos llegaremos cresteando al último pico del cordal, la Peña de Jaén (2.140 m) que se encuentra coronada con una cruz de hierro, y enfrente el Pico Almadén, afeado con antenas en lo alto, desgraciadamente.

En este pico, el cortado es impresionante, por lo que tenemos que retroceder y encontrar el camino de bajada.

En este tramo el camino es de una belleza innegable, ya que bajando de las crestas, se han formado distintas hondonadas cubiertas de nieve y embellecidas con fuertes picachos en su parte alta.

El camino penetra en un pequeño corredor abrigado bajo una gran peña, cubierto de nieve, por el que tenemos que pasar.

Apuntalando la nieve (hielo en algunas partes) con los bastones pudimos bajar, algunos incluso en el tramo final se desplazaban (resbalaban) como si se tratase de un frío tobogán.

Una vez abajo, en una pequeña explanada, con el sol casi cayendo, las vistas de las crestas, el cordal y los picos eran espectaculares. Tras un pequeño descanso, continuamos hasta encontrar la pista.

Desde abajo, divisábamos los puntos por los que habíamos pasado. Orgullosos e impresionados, en este pequeño valle, la puesta de sol era inminente. Los colores resaltaban, y las siluetas de las montañas como pinceladas marcadas, daban un bonito final a esta ruta.

Ya en la pista, y tras pasar una pequeña cancela, los grupos de compañeros estábamos totalmente dispersos. Unos todavía bajaban, otros estaban lejos y otros relajados hablaban tranquilamente en la bajada del camino.

La noche caía, yo conversaba con Joaquín, y detrás, a una velocidad de vértigo, Rafael, como si en una travesía estuviese, con los dos bastones en mano, nos alcanzó. Los tres, pista abajo, y con la noche caída, anhelábamos la aparición de los coches. Medio en broma y medio en serio decíamos:

-Cuando lleguemos a esa curva, estarán los coches.

Pero allí no estaban.

-Ahora sí, ésa sí es la curva.

Tampoco…

Y así en varias ocasiones. El camino se estaba haciendo largo, muy largo, de hecho recorrimos unos 5 o 6 kilómetros por la pista en una hora y media aproximadamente, y en gran parte de este tramo con la oscuridad de una noche   estrellada.

A lo lejos, como luces fantasmales andantes por los caminos, nuestros compañeros con frontales en sus cabezas, iluminaban la pista de bajada.

Tras treinta o cuarenta minutos de sucesivas llegadas, y sobre las 21:15 todos nos reagrupamos, y tras subir a los coches emprendimos la bajada hacia Bedmar, donde una suculenta comida nos estaba esperando.

Una bonita ruta montañera…. Y mañana más.

 

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