El Colegio Antonio Gala sigue ahondando con su alumnado en la Memoria Democrática, a través de un proyecto educativo iniciado hace unos años. Este curso ha dado un paso más, desde “la historia en mayúsculas a la historia en minúsculas”, es decir, “de la historia en general y de los grandes nombres a la particular y los sin nombres”.
Así lo explica Delfín Gómez Marcos, profesor de Geografía e Historia de este centro nazareno, quien recuerda que desde hace unos cursos “los alumnos y las alumnas de 3º de la ESO visitaban el Canal de los Presos en el Parque de la Corchuela para vincular la geografía con la historia”. Sin embargo, este curso, “el proyecto se ha intensificado a través de tres sesiones clave para pasar de lo abstracto a lo concreto con el alumnado de 4º de ESO”.
Tres sesiones de trabajo
La primera sesión fue una visita al cementerio municipal, a mediados de mayo, donde el alumnado, guiado por la arqueóloga Oliva Rodríguez Gutiérrez, “visitó la fosa común que está siendo intervenida por arqueólogos y forenses para identificar cuerpos y localizar a posibles familiares allí enterrados”.
El presidente de la Asociación Guerra Civil y Exilio de Sevilla, Manolo Velasco, impartió la segunda sesión del proyecto basada en los pilares que promueve su entidad: “Verdad, justicia y reparación”. Se visionó el documental Días Rojos, que narra el golpe militar de agosto de 1936 en pueblos andaluces, “donde no hubo Guerra Civil, sino una represión directa y despiadada”. Además, analizaron materiales de propaganda de la dictadura (NODO) para entender cómo se intentaba «blanquear» el golpe de Estado.
La última sesión estuvo protagonizada por un testimonio personal, el de una maestra del colegio, María Cano. Ella compartió su relato familiar, el de su bisabuelo que fue asesinado en agosto de 1936 y sus restos (junto con botones y una hebilla de cinturón) no pudieron ser recuperados hasta 2024.
Contra la desinformación
Desde el Colegio Antonio Gala se trabaja esta materia para hacer frente a una realidad en la que “adolescentes de 15 ó 16 años suelen recibir visiones manipuladas o discursos de odio a través de redes sociales, llegando a veces a idealizar la dictadura con ideas ‘prestadas’ que no saben argumentar”, apunta el profesor.
Un resultado “tangible” y “emocionante” de este proyecto, relata Delfín, es que “un alumno, tras las charlas, descubrió que su tatarabuela fue encontrada en una fosa común en Guillena. La familia conserva una horquilla y una pulsera de ella, lo que ha servido de «hilo conductor» para conectar la teoría con su propia historia familiar”.
Delfín recalca que este proyecto no es fruto de su esfuerzo individual, sino que cuenta con el apoyo de otros docentes como Ana Aznar Castillo (co-tutora de 4º de ESO) y Salvador Martín Recasens (presidente de la Cooperativa de Enseñanza de Profesores Andaluces ‘CEPA’ ), quienes defienden la importancia de trabajar la memoria histórica en el currículo escolar.
Próximo curso
Mirando al próximo curso, la idea es comenzar a trabajar en esta materia en septiembre, “empezando por el final de la teoría”, para que, “cuando lleguemos al siglo XX, el alumnado haya tenido tiempo de poder realizar, por ejemplo, entrevistas a familiares o personas ancianas en residencias y culminar en una exposición final más sólida”.




























