- Publicidad -

    Sombra y mano

    0
    - Publicidad -

    La tarde ya se duerme entre los sueros,
    las sábanas, las cábalas y el son
    del trasiego y del cambio entre enfermeros
    que alcanza hasta la triste habitación.

     

    El miedo y el dolor lo inunda todo
    sabiendo hacerse fuerte entre la duda
    mientras piensa el enfermo el triste modo
    en que habrá de buscar su sepultura.

    - Publicidad -

    Las inmóviles sombras de la estancia
    lo atormentan, lo llenan de rencor
    por un tiempo soñado en la distancia
    sin su dulce fragancia alrededor.

    Sin embrago, su mano, no está sola
    y entre sombras de muerte sobresale
    el tacto y el olor a la amapola
    de otra mano surgida entre retales,

    entre espejos sin vida y sin aliento,
    entre lodos de pena por su suerte
    que sorprenden al reo con su viento
    y que llenan de amor vacío y muerte.

    Sombra y mano: presencia perfumada,
    cuidado tras el tul vocacional,
    que eterniza el calor de una mirada
    y humaniza el dolor del hospital.

    - Publicidad -