Parece mentira, parece mentira pero es realidad… hoy se cumple el primer aniversario de tu ausencia. Parece mentira y se hace largo, muy largo, pues aún hoy me cuesta reconocer y admitir que es cierto, que ya nunca volverás.
Vivir sin el calor y cariño de una madre, vivir sin sus besos y caricias, su comprensión y compañía; es vivir con un vacío imnenso en tu corazón; ya que nada ni nadie lo puede llenar.
Es seguir un camino difícil sin tener una mano donde poderte apoyar, es reconocer que a pesar de haberte querido, ya no te puede ayudar.
En el "Dolor de tu Ausencia" desnudé mi alma gritando el dolor de una herida, después de todo este tiempo esa herida sigue abierta.
A pesar del tiempo y la distancia (como te prometí) sigo hablando contigo, te necesito, te echo de menos, te quiero y aún espero tu llegada (aunque sólo sea en mi pensamiento).
Si estoy triste te necesito, si estoy alegre también. Te necesito y siento tu soledad a cada instante; a pesar de ello siento tu consuelo cerca de mí y sé que nunca me dejarás sola.
Ha sido tan grande tu amor por mí, que a pesar de la distancia sé que nunca dejarás de hacerlo. Gracias por quererme tanto.
A Isabel Guillén Márquez, mi madre.






























