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Dos Hermanas vivió el sueño español de una noche de verano. El Auditorio Municipal de la ciudad registró un lleno absoluto para disfrutar de la final del Mundial de Fútbol a través de la pantalla gigante instalada por el Ayuntamiento de Dos Hermanas. Una hora antes del comienzo del encuentro, en el recinto municipal ya no cabía ni un alfiler para apoyar a la Selección Española en la consecución de su segunda estrella tras proclamarse campeona de la Copa del Mundo 2026.

El buen ambiente reinó en el recinto nazareno durante toda la velada, con unas gradas teñidas completamente de rojo. El público acudió a la cita luciendo las camisetas de la Selección, portando banderas —algunas de las cuales sirvieron a las aficionadas como improvisados vestidos o faldas—, pelucas ‘roji-gualdas’, caras pintadas con los colores nacionales e incluso algún aficionado que sorprendió al lucir la elástica nacional pintada sobre la piel mediante body painting.

Los nazarenos y nazarenas disfrutaron, pero también sufrieron, con una intensa final que enfrentó a España contra la Selección Argentina. Un partido de infarto que se resolvió en la prórroga y en el que el público cantó, animó, protestó las acciones del conjunto rival y se desesperó con las decisiones arbitrales tras la anulación de dos goles al combinado español. Además, la afición unió sus voces de forma espontánea para abuchear al presidente de EE. UU., Donald Trump, cada vez que las cámaras de la retransmisión enfocaban el palco presidencial.

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En lo deportivo, el seleccionador nacional Luis de la Fuente repitió el once inicial que venció a Francia en semifinales por 2-0. El buen juego interior de La Roja, con Rodri como principal estandarte, se tradujo en una gran posesión pero en pocas acciones ofensivas claras durante el tiempo reglamentario, salvo por dos disparos de media distancia: uno de Oyarzabal que detuvo el portero argentino y otro de Cucurella que se marchó rozando el palo.

Un cabezazo de Nico Williams en el primer tiempo de la prórroga hizo rozar el gol a los hinchas españoles, pero una gran estirada del meta argentino evitó el tanto. Sin embargo, La Roja no desaprovechó su oportunidad al inicio de la segunda mitad del tiempo extra: Nico Williams llegó por la banda izquierda para asistir de cabeza un centro y Ferran Torres apareció en el área pequeña para empujar el balón al fondo de la red.

Pasada la medianoche se desató la locura en el Auditorio Municipal cuando el colegiado señaló el final del encuentro. Liberados de los nervios y del sufrimiento, los asistentes se dejaron llevar para celebrar que España se proclamaba campeona del mundo por segunda vez en su historia. Y qué mejor manera de festejar este hito que entonando a viva voz el clásico Viva España de Manolo Escobar.

La fiesta no se quedó en el auditorio: tras el silbato final, la celebración se trasladó a las principales avenidas y plazas de Dos Hermanas, donde la afición tomó las calles presa de una euforia colectiva que solo el fútbol es capaz de generar. Fue el sueño español de una noche de verano que se hizo realidad.

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