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Hace cuatro años, Jaime dio el paso para crear su alter ego, Eleni Sodoma, y convertirse en artista drag. Este apasionado del arte, compagina su trabajo como publicista con sus espectáculos en fiestas y bares, en los que combina el baile con la comedia. Este 2026 la han nombrado madrina del Orgullo de Dos Hermanas.

«Pasar de ser una drag conocida en la noche de Sevilla a ser la abanderada del Orgullo de mi pueblo es muy bonito»

¿Cómo presentarías a Eleni Sodoma como artista?
Soy muy reconocida por llevar siempre las cejas blancas. Me encanta definirme como «el meme de Sevilla» porque no hay actuación en la que no me pase algo: o me caigo o acabo con el maquillaje borrado por el sudor de tanto bailar. Antes me lo tomaba regular, pero ahora me río; me encanta ir divina y perfecta, pero sé que voy a acabar hecha un fantoche. En la escena sevillana, donde predominan las folclóricas y el transformismo antiguo, mis compañeros dicen que he aportado un poco aire fresco. Soy mucho más underground y comercial; si sale una canción un jueves, el domingo ya la estoy interpretando en mis actuaciones de los locales.

¿De donde viene su nombre artístico?
El nombre tiene una conexión emocional con mi nacimiento. Mi madre ha tenido cuatro hijos y nunca quiso saber el sexo del bebé hasta el momento del parto, pero, por una u otra vía, en el caso de mis hermanos se acabó filtrando. En mi embarazo lo consiguió y estaba convencida que iba a ser una niña y quería llamarme Elena, aunque al final fui Jaime. Uso Eleni por su sonoridad. El apellido Sodoma viene por haberme criado en una familia muy religiosa y porque siempre me han llamado la atención conceptos como el de los pecados capitales. Sodoma es una referencia al pasaje bíblico sobre Sodoma y Gomorra, la ciudad castigada por la lluvia de fuego por la supuesta promiscuidad de sus habitantes. Es un pasaje que históricamente se ha vinculado a la homosexualidad y decidí apropiarme de ese concepto para completar mi identidad artística.

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¿Cómo fueron sus inicios en el mundo drag?
Tengo 27 años (cumplo 28 en julio) y empecé tarde, a los 24, porque mis compañeras suelen empezar a los 18 ó 20. Yo ya era amiga de las artistas, las acompañaba a los camerinos, les apretaba el corsé o les pegaba las pelucas. Un día me dijeron: «¿Y tú cuándo vas a dar el pasito?». Me transformé un día por disfrute y ahí empezó todo.

¿Tenías ese gusanillo dentro o fue surgiendo?
Siempre me ha gustado la transformación. En mis cumpleaños hacía producciones increíbles: me fabricaba prótesis de látex y me cosía el vestuario. Vengo de un Bachillerato Artístico y casi estudio Bellas Artes o producción de maquillaje. Lo que me daba miedo era el escenario; no sabía cómo iba a entretener a la gente, pero poco a poco encontré mi zona de confort.

¿Cómo es un show de Eleni Sodoma?
Sirvo a la par comedia y baile. Aunque prefiero el baile más energético, a veces tengo que meter temas más relajados en los pases largos porque acabo con el pulmón en la mano. En la comedia me he dado cuenta de que, aunque no sea la persona más graciosa, la gente se ríe conmigo o de mí, y yo lo disfruto.

¿Dónde se te puede ver actuar en la actualidad?
En Sevilla hay poca inversión de los empresarios en el drag. Actúo en la Sala Itaca una o dos veces al mes, y formo parte del colectivo De Reinas, que hemos creado entre varias compañeras para buscarnos trabajo en bares. También actúo en fiestas privadas, tanto dentro como fuera de Sevilla, ya que he actuado en Huelva, Córdoba y Cádiz.

El año pasado fuiste primera finalista de la Gala Drag Queen Sevilla del Orgullo, ¿cómo fue la experiencia?
Quedé primera finalista, a décimas de ganar, por lo que estoy muy orgullosa ya que presenté una propuesta muy personal, sin brillos ni plumas tradicionales. Tuve menos de un mes para montarlo todo: buscar bailarines, coser la ropa y crear la escenografía, pero estuvo entre las favoritas.

Cuando se quita el maquillaje y la peluca, ¿quién es el chico que está detrás?
Detrás está Jaime, un apasionado del arte y publicista que trabaja como community manager en una agencia en Dos Hermanas. Llevar las dos vidas paralelas es agotador; a veces tengo bolos de jueves a domingo y el lunes, aunque teletrabaje, me quiero morir de cansancio. Ese agotamiento a veces se puede reflejar en un gesto feo que puedas tener con el público que no entiende que no es el momento para interactuar o en no estar al 100% en el trabajo.

¿Cómo se tomó su entorno que fuera drag?
Estuve un año sin contárselo a casi nadie. A mi madre se lo dije directamente, pero ella lo pasa mal por los peligros de la noche, no por el hecho de que sea drag. Lo que le preocupa es que el Uber me recoja en la puerta y no esté dando vueltas por ahí.

¿Cómo surge ser madrina del Orgullo en su ciudad?
Fue curioso. Escribí a la asociación Visibles 2H para colaborar con lo que hiciera falta y un día me llaman para decirme que sería la madrina del Orgullo en Dos Hermanas. No me lo podía creer; pasar de ser conocida en la noche sevillana a ser la abanderada de mi pueblo es muy bonito. Estaré en la marcha del día 12 de junio y en la II Gala Premios Visibles 2H.

¿Se puede vivir del drag actualmente?
Es muy complicado. En Sevilla habrá solo tres o cuatro personas que vivan al 100% de esto. Es un trabajo poco valorado económicamente. Por ejemplo, unas botas cuestan 60 euros, una peluca de pelo natural 120 y un corsé a medida puede costar 350 . A veces llevamos más de 1.000 encima para cobrar un bolo de 60 a 80 euros.

¿Se ha planteado presentarse al concurso de televisión Drag Race España?
Por ahora no. He visto a compañeras con nueva años de carrera ser rechazadas y eso mina la moral. Además, es un programa en el que «pagas por entrar», porque las concursantes se gastan entre 5.000 y 15.000 en vestuario siguiendo temáticas muy estrictas. Quizás en dos años, si mi carrera despega más, me lo plantee.

¿Por qué es importante celebrar el Orgullo en ciudades como Dos Hermanas?
Principalmente por respeto, para transmitir que todos somos iguales y nos deberíamos respetar los unos a los otros. Por eso me hace gracia cuando alguien dice que por qué no se celebra el “orgullo hetero”, pues porque tu madre no lo pasa mal cuando tú estás en la calle por la noche trabajando o no te ha visto llorar porque una persona te haga bullying por tu orientación sexual. Puede que las madres de personas que no son del colectivo también lo pasen mal por este tema, porque el acoso afecta a cualquier persona, pero el simple hecho de que te rechacen, no te quieran conocer o, directamente, te quieran pegar por tu condición sexual… Creo que deberíamos dejar de pasarlo mal, sobre todo, las personas que nos quieren y nos rodean.

Dos Hermanas es una ciudad enorme y con muchas posibilidades y tiene que celebrarlo, como este año, a lo grande, aprovechando a las artistas locales para darles más visibilidad y que se nos conozca.

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