Difícil sentirse joven;
siempre fuerte y constructivo;
siempre dispuesto y activo;
siempre cumpliendo a destajo,
soñando siempre al mañana
cerrando siempre ventanas:
buscando siempre trabajo…
El parado es una sombra;
una cifra arrojadiza
que, de forma antojadiza
va cubriendo noticiarios,
con el triste porcentaje
encadenado al bagaje
de nefastos mandatarios.
Son la triste realidad:
el hombre capitalista
hogado por una lista
de hipotecas y facturas
que, inundándolo de histerias
van hundiéndolo en miserias,
decepción y más basura.
Son el mundo paralelo:
los otros que, al otro lado,
van exprimiendo pasados
a un tiempo que las proclamas
agudizan las presiones,
volatilizan pensiones
y atizan al panorama.



























