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Che Guevara

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La vida de Che Guevara fue la conjunción de una fría racionalidad hacia unos objetivos revolucionarios de una parte y de otra, vacilaciones y determinaciones de su sensibilidad personal en orden a la lucha por la justicia y contra  la opresión.

Había nacido el 14 de junio de 1928 en la ciudad de Rosario, Argentina. Desde que apenas tuvo dos años se le detectaron problemas de asma que le acompañarán toda su vida. De niño su familia se trasladó a la sierra de la Córdoba argentina como parte de la terapia de su enfermedad.

 

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Cuando en 1936 tiene noticias de la Guerra Civil en España, a pesar de su corta edad, se inició su interés  por las guerras y sus causas. Estudió en la facultad de Medicina de Buenos Aires y antes de concluir hizo largos viajes por Latinoamérica en un intento de recibir información “in situ” de cómo  vivían las gentes de lo que él llamaba “su tierra”, el continente Latino Americano, con una mirada muy especial hacia el campesinado. En 1953 sale a los campos, hace caminos, se detiene en leproserías, (Chanar y San Pablo) conoce a los campesinos, que se dijera un nuevo Quijote para deshacer los entuertos de prepotentes y agresores. Cerca y lejos de nuestro Alonso Quijano. Un tiempo estará pensativo frente al populismo vertical de Perón y los beneficios que ese justicialismo produjera en las clases populares.

El 26 de julio de 1953 Fidel Castro dio un golpe fallido contra Batista el dictador cubano. Fidel fue al exilio y, estando en Méjico, Guevara conocería a Castro que preparaba un segundo ataque a la dictadura de Cuba. Guevara se unió a aquellos  revolucionarios. Después de una larga preparación, en diciembre del 56  embarcaron en el yate Granma con 82 guerrilleros y arribaron a una zona bastante solitaria entre manglares en el sureste de la isla.  

Pronto encontraron la oposición del ejército de Batista. También el apoyo de campesinos. A pesar de las 21 bajas en el primer encuentro, siguieron haciendo kilómetros desde la Sierra Maestra hacia La Habana. A poco más de la mitad del camino, en la nochevieja del 57, tomaron la ciudad de Santa Clara. Hubo juicios sumarísimos  y ejecuciones  a los contrarrevolucionarios, chivatos, traidores y terribles falsas ejecuciones. El Che hacía  de médico en campaña y con gentes de los pueblos por donde pasaba. Tiene en su mente siempre la Reforma Agraria, la redención de los campesinos. Crece entre aquellos el sentimiento de apoyo a la guerrilla. El día de año nuevo del 59, Batista se marchó al exilio.  Había en ese momento una huelga general en La Habana. El día 4 de enero entra el Che en la capital y el 8 lo hizo Fidel Castro.

Hechos con el poder, la política de los revolucionarios se aproxima poco a poco hacia el socialismo. Tras el embargo comercial que les impusieran  los Estados Unidos, vino en 1961 el rompimiento de las relaciones diplomáticas. El Che tuvo cargos importantes en la nueva política cubana pero se iba distanciando de Fidel.

En 1962, tras la crisis de los misiles, (instalación de misiles soviéticos en la isla y el bloqueo de USA) que terminó con un sobreseimiento de la situación por parte de los estadounidenses  y la Unión Soviética, el Che se manifestó radical en un discurso en la ONU y asimismo en Argel con los soviéticos. Recorrió varios países de África y América Latina. En el Congo organizó una guerrilla que llegó a contar con 100 guerrilleros.

En noviembre del 66 llegó a Bolivia. Allí tuvo conversaciones con el representante del partido comunista boliviano que estimó que no se daban las condiciones  necesarias para entrar en la guerrilla. Sin embargo el Che consiguió algunos éxitos en su lucha por la liberación. Finalmente el ejército controló la situación y el campamento de Guevara en Ñancahuazo fue tomado y el Che detenido el 8 de octubre de 1967. Al día siguiente fue ejecutado en connivencia con la CIA. Los ejecutores nunca fueron juzgados. La documentación relativa a la muerte del Che es prolija y, a veces, contradictoria.

A partir de aquí y de la proclamación como héroe en Cuba, el Che se convirtió en estandarte de  salvadores de oprimidos y reivindicadores de libertades. Puede que ésta haya sido su obra más importante. La historia del Che, como la de casi todos los revolucionarios, no es de paz, sino de muertos.

El sistema mata a inocentes, cada día, en todo el mundo. Los revolucionarios matan  a los habituales señores del sistema, la muerte y la opresión de las gentes. Esa es la diferencia. Pero el hecho es que la revolución mata a gentes de uno y otro lado. Hoy muchos se afanan en construir la paz sin armas, como una revolución blanca, urgente y necesaria. Estos gestores del desarrollo de los pueblos saben que el único progreso sostenible, duradero es el que tiene sus raíces en la justicia social. Se posicionan en un estatus tal cual es defender el derecho a una vida digna y progreso compartido y entienden que es suficiente ser moderados en la coactividad que comporta el derecho al rechazo de cualquiera agresión injusta.  Tarea tan deseable como difícil.

 

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