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Antonio Jesús Yugueros es doctor en Desarrollo y Ciudadanía; Derechos Humanos, Educación, Igualdad e Intervención Social por la Universidad Pablo de Olavide, trabajador social, terapeuta de familia, especialista en procesos de duelo y pérdida, y recientemente he terminado un máster en trauma. Nacido en Sevilla y bautizado en la Parroquia de Santa María Magdalena de Dos Hermanas, es de una familia muy arraigada en el municipio. Tras muchos años trabajando fuera, ha vuelto a su ciudad para devolverle todo lo aprendido en su trayectoria como trabajador social y terapeuta de familia, centrándose en el ámbito del duelo. Lo hace ofreciendo su colaboración a diferentes entidades o asociaciones nazarenas para ponerse al servicio de las personas que más lo necesitan para poder afrontar su pérdida.

“El duelo engloba cualquier pérdida significativa para una persona”

¿Qué fue lo que le llevó a centrarse en el tema del duelo y decidir trabajar en este ámbito?=
Después de la pandemia, estuve en un centro social de Sevilla y veía llegar a muchas personas con duelo por la pérdida de hijos. Me di cuenta de que había una necesidad de atenderlas adecuadamente y yo no tenía esa formación. Me llegaron dos familias que habían perdido a sus hijos por suicidio, lo cual fue un revulsivo y me impulsó a formarme en los procesos de duelo para poder atender a estas personas de la mejor manera.

En aquel momento no era tan común encontrar profesionales enfocados en el duelo. ¿La situación es igual actualmente?
Hoy en día sigue igual; hay muy pocos especialistas en procesos de duelo. Me llegan personas derivadas de otros profesionales tras un año de terapia cognitivo-conductual sin resultados, mientras que a nivel emocional en cuatro sesiones han podido expresar sus emociones y sanar la herida. Eso es porque los duelos hay que tratarlos a nivel emocional, no a nivel cognitivo conductual. Estamos hablando de metodologías diferentes.

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¿Cuál es la formación para poder atender correctamente estos casos?
Hice un curso universitario y posteriormente el máster en Apertus (Madrid). Allí lo primero que hacemos es elaborar nuestros propios duelos, porque no se puede acompañar a alguien que sufre si uno no ha elaborado los suyos. Actualmente, realizo otro máster en la Universidad del País Vasco sobre procesos de duelo para seguir ampliando mi base teórica y práctica.

Cuando se habla de duelo, se suele pensar solo en el fallecimiento. ¿Abarca más aspectos?
El duelo engloba cualquier pérdida significativa para la persona. Incluye fallecimientos por cualquier causa (suicidio, accidentes omuerte natural), pero también rupturas de pareja, pérdida de mascotas, pérdida de proyectos de vida o de salud y duelo perinatal. A modo de anécdota, atendí a una señora de 80 años que llevaba 50 años sufriendo por la pérdida de dos hijos recién nacidos. Al ser acompañada terapéuticamente, pudo transitar ese duelo y encontrar confort emocional, ya que no se supera, se acompaña y se integra.

¿Con qué entidades de Dos Hermanas ha colaborado hasta la fecha?
En Dos Hermanas he colaborado en el Centro de Orientación Familiar (COF) y en la parroquia de Las Portadas, donde atendía a unas 60 personas a la semana. Les doy las gracias porque en los sitios que he estado siempre he aprendido y de eso se trata, de la constante formación y adquisición de experiencia.

¿Con qué entidad está colaborando actualmente?
Actualmente, ofrezco mis servicios en un espacio facilitado por la asociación de fibromialgia AFINA. Atendemos a socias y a cualquier persona de Dos Hermanas y su entorno. El servicio está enfocado principalmente a personas socialmente desfavorecidas y que no cuentan con medios económicos para acudir a consultas privadas.

¿Está abierto a colaboraciones con otras entidades?
Sí, me ofrezco a colaborar a cualquier asociación o entidad pública o privada que necesite este recurso para personas en duelo o con problemas familiares y de pareja.

¿Vivimos en una sociedad en la que cuesta afrontar un duelo?=
Vivimos en una sociedad tanatofóbica que ha apartado la muerte del entorno cotidiano. Entre un 20 y un 30 por ciento de las personas sufren duelos complicados que requieren ayuda profesional. Se nota cuando pasa el tiempo y sigue viviendo la pérdida con la misma rabia, culpa o tristeza del primer día, como si hubiera ocurrido ayer. El 100% de las personas con duelo complicado sufren ideación suicida. Por ello, desde los servicios de salud mental de los centros de salud y El Tomillar me derivan pacientes para prevenir estas conductas y cuadros de ansiedad o depresión mediante el acompañamiento semanal.

¿Qué importancia tiene escuchar, comprender y acompañar en este proceso de duelo?
Siguiendo a autores como Robert Neimeyer, el objetivo es recolocar lo vivido, integrarlo en la historia personal y continuar con la vida, recordando al ser querido de manera amable. Debe existir un equilibrio entre el afrontamiento vital (familia y amigos) y el profesional, el espacio para volcar y validar las emociones que a veces no se comparten con el entorno cercano por miedo a no ser comprendidos.

“Vivimos en una sociedad tanatofóbica que ha apartado la muerte de su entorno cotidiano”

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