La Parroquia de San Juan Pablo II de Olivar de Quintos cuenta desde este jueves, día 22, con una réplica de la Virgen de Valme que se ha entronizado en una hornacina de su fachada exterior. La imagen fue bendecida con motivo de la celebración litúrgica del día de San Juan Pablo II, que estuvo presodida por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses. La misa estuvo concelebrada por el párroco, Adrián Ríos, el vicario parroquial, Cristian Rodríguez, y los sacerdotes Tomas Pallithazhathu y Antonio Figueroa.
Durante la bendición de la imagen, que ha sido realizada por el imaginero nazareno Antonio Luis Troya Román, José Ángel explicó que este gesto invita a recordar el papel de María en la vida cristiana, siempre orientado a conducir a los fieles hacia su hijo. En palabras del arzobispo, «María no ocupa el lugar de Cristo. Nos lleva hasta Él. Nos impulsa a la misión». Asimismo, expresó su deseo de que la presencia de la Virgen contribuya a fortalecer la unidad de los grupos parroquiales y el compromiso con la evangelización de Dos Hermanas.



La imagen fue trasladada por los diáconos Javier Garrido y Elder João hasta la hornacina exterior del templo parroquial. Tras la entronización de la efigie mariana, se desveló una placa conmemorativa de la visita que realizó la Virgen de Valme a este templo en 2023, en misión evangelizadora en el marco del Año Jubilar del 50º aniversario de la coronación canónica.
A esta celebración acudió una representación de la corporación municipal del Ayuntamiento de Dos Hermanas, con su alcalde, Francisco Rodríguez a la cabeza, así como la junta de gobierno de la Hermandad de Nuestra Señora de Valme, presidida por su hermana mayor, Isabel María Caballero Holgado.

Descripción de la imagen
La imagen, con unas dimensiones de 115 cm de altura, reproduce la iconografía original de la Virgen de Valme con el Niño Jesús en sus brazos, conservando sus rasgos característicos, sus coronas y los elementos que definen su inconfundible representación. Según ha explicado su autor, «la composición transmite serenidad, solemnidad y cercanía, manteniendo la esencia devocional de una imagen profundamente arraigada en la identidad nazarena».
La réplica de la Virgen de Valme está elaborada, según Antonio Luis Troya Román, en resina escultórica especialmente concebida para su instalación en exteriores, con un acabado monocromático y un cuidado trabajo de patinado que recrea la apariencia de una piedra antigua. Esta terminación aporta a la pieza una «estética atemporal, resaltando los volúmenes, los pliegues de los ropajes y los detalles ornamentales de las coronas, al tiempo que evoca la nobleza y el carácter de la escultura sacra tradicional«.
La imagen ha quedado suspendida sobre una peana de mármol rojo, cuyo contraste cromático realzará la tonalidad de la escultura. En esta hornacina exterior, la Virgen «ocupa un lugar visible y significativo para los feligreses y vecinos».


Fotografías: Archidiócesis de Sevilla.




























