Tras su macroexposición de 2024, el nazareno José Vicente González Cabrera ha vuelto al Centro Cultural La Almona para presentar Las nuevas artesanías de Pepe Cabrera. Esta muestra se inauguró ayer martes en la Sala Diego Ruiz Cortés y podrá visitarse hasta el día 25 de octubre.
A sus 83 años, este creador local nazareno, que transforma lo que otros desechan en auténticas piezas artísticas, vuelve a abrir las puertas de su universo creativo con una nueva muestra que reúne maquetas, retratos y figuras.
Materiales cotidianos y reutilizados
La seña de identidad del artesano es el uso de materiales cotidianos y reutilizados. El hilo de cobre es su elemento preferido para dar forma a ciclistas, bailaoras, bonsáis o retratos a relieve de artistas como Juan Talega, Camarón o Paco de Lucía.
Sin embargo, su inventiva no tiene límites, empleando tapones de botellas para montar salones en miniatura o motos de competición, partes de la platanera y estropajos para recrear estampas de cigüeñas, huesos de aceituna y legumbres para moldear figuras de animales, e incluso pinzas de la ropa para fabricar un ingenioso expositor de pinceles.
Entre sus maquetas más destacadas, figura un emotivo homenaje a los panaderos históricos de la comarca, que reproduce el antiguo carrito que transportaba el pan desde Alcalá de Guadaíra hasta Dos Hermanas, con horno iluminado y decenas de diminutos panecillos hechos a mano uno a uno. La exposición también rinde tributo a las tradiciones, como una colección de utensilios de iluminación antiguos, con las tradicionales luces de mariposa o las palmatorias.
Junto a la artesanía en relieve, la muestra incluye acuarelas, dibujos a carbón y retratos a lápiz elaborados desde la década de los 90, así como una serie reciente de pinturas acrílicas dedicadas a las mascotas de la zona de La Redondilla, donde acude cada día para hacer ejercicio físico.
Su gran anhelo es que su legado perdure y pueda ser disfrutado de forma continua por sus vecinos y visitantes. Por ello, su objetivo es conseguir una exposición permanente con su nombre en la ciudad, a la que donará la totalidad de su obra. «Todo lo que tengo hecho se lo dono al pueblo de Dos Hermanas«, asegura, con la esperanza de que su arte reciclado se convierta en un reclamo cultural y turístico estable para el municipio.




























