Juan Antonio Núñez Silva, funcionario de élite y deportista ejemplar

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Todas las muertes son dolorosas porque desaparece de entre nosotros alguien que ya no volveremos a ver, cuyas palabras y su compañía se pierden para siempre, se desvanecen en el aire. Pero de las personas valiosas nos queda su recuerdo. Juan Antonio Núñez Silva es una de ellas. Estudió en los Salesianos de Carmona y, tras obtener la titulación adecuada, preparó oposiciones e ingresó como funcionario de Administración Local.

Al servicio del  Ayuntamiento de Dos Hermanas, muy pronto destacaron sus cualidades de organización y su buen hacer, que justificaron su nombramiento como Jefe de Personal del Ayuntamiento, con una numerosa plantilla funcionarial, laboral y de programas bajo su responsabilidad. Y a lo largo de su vida administrativa, durante cerca de treinta años de servicio, dio muestras de una lealtad y una laboriosidad sin límites.

Todos le recordamos con su sempiterna libretilla en la que, con su letra cuidada y firme, aparte de un bien organizado programa informático, llevaba el control minucioso de las tareas más importantes de su Departamento. Y lo mismo lo veíamos en las instalaciones deportivas con su cronómetro en la mano, controlando los tiempos en las pruebas de acceso a plazas de Policía como ocupándose personalmente de la elaboración y cuidadosa custodia de los exámenes hasta el momento de su puesta a disposición de los Tribunales para su celebración.

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Juan Antonio ofrecía esa seguridad de limpieza y seriedad que todo proceso de selección debe ofrecer para garantizar la igualdad de oportunidades de todos los aspirantes al ingreso en la Administración.  

Fue un Jefe comprensivo, generoso, buen amigo y compañero, estudioso y capaz, cuya huella en Dos Hermanas será inolvidable. Prendas personales reconocidas por todos los que le conocieron hasta el punto de que la Comisión de la Cabalgata de Reyes de Dos Hermanas le otorgó el honor de representar al Rey Gaspar en la Cabalgata de 2012.

Pero aparte de su labor funcionarial, su personalidad ofrecía ricas facetas en otros aspectos. Pintaba al óleo con buen arte lo que le permitió tener obras seleccionadas en varios certámenes de pintura. Pero además, y sobre todo, fue un atleta de alto nivel. Practicaba a diario deportes que requerían gran esfuerzo, y participó en muchas pruebas deportivas para las que se preparaba a conciencia en sus ratos libres: El Maratón de Sevilla, el  Triatlón de Posadas y su última proeza deportiva: superó con extraordinarias marcas la durísima prueba del “Ironman” en Lanzarote en el año 2013, consistente, sin solución de continuidad, en nadar en mar abierto 3.800 metros, recorrer en bicicleta 180 kilómetros y correr los 42 kilómetros y 195 metros del maratón, toda una proeza a su edad. Sus compañeros deportistas le recuerdan como “un ser excepcional y un alma sincera y pura…”. La Televisión de su pueblo, Carmona, donde era muy querido, lo retrata con acierto en esta faceta deportiva: “Porque este deportista virtuoso cumple su jornada de trabajo diario, afronta parecidas vicisitudes a las del común de los mortales y no está hecho de ninguna pasta especial. Eso sí, si se propone algo, prepara minuciosamente el empeño, se aplica con persistente y abnegada dedicación, no le arredra el sufrimiento y sabe sacar partido a cualquier coyuntura que se preste a la causa. Y poco importa, por ello, que la proeza sea anónima.

Descanse en paz el buen deportista y magnífico funcionario, fallecido de cruel enfermedad cuando solo contaba con 53 años, en la seguridad de que sus amigos y compañeros de Dos Hermanas y de Carmona, sus padres, su esposa Patri y sus hijos tendrán el consuelo de que quedara para siempre en el recuerdo de todos su vida ejemplar.

 

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