El cantaor Juan Talega ha regresado simbólicamente al lugar donde vivió en Dos Hermanas, la Hacienda de la Mina Grande, tras la inauguración este martes de un monumento en su honor en la Plaza de La Mina. La iniciativa partió de la Peña Flamenca Juan Talega, que trasladó la propuesta al alcalde, Paco Rodríguez, y que el Ayuntamiento ha decidido llevar adelante.
La delegada de Cultura y Fiestas, Rosario Sánchez, ha explicado que la intención del homenaje es “reconocer a una figura del flamenco que vivió en Dos Hermanas, donde, además, hay una peña que lleva su nombre”. Sánchez añadió que “con iniciativas de esta índole hacemos presente la cultura en Dos Hermanas, en este caso a través del flamenco”.
Por su parte, el presidente de la peña, Juan de la Quintana, recordó que fue hace más de un año cuando realizó la propuesta al alcalde. “Muchos pueblos tienen un monumento dedicado a sus figuras del flamenco, y en Dos Hermanas faltaba uno para Juan Talega, uno de los grandes baluartes de este género”, señaló.
Carácter abocetado de la obra
El monumento ha sido realizado por el escultor nazareno Antonio Luis Troya Román, quien detalló que “la escultura en bronce patinado representa al cantaor, tamaño natural, sentado en un banco. Ha sido diseñada para integrarse con los viandantes en un instante de máxima expresión, transmitiendo la pasión contenida del cante jondo”.
El artista ha explicado que ha modelado la figura con “una fuerza expresiva casi instintiva”, trabajando la superficie mediante “volúmenes muy expresivos” y aplicando la materia en masas irregulares que buscan capturar “la energía del gesto más que el detalle anatómico. Cada golpe de modelado conserva la huella del dedo o de la espátula, convirtiéndose en un registro físico del proceso creativo”, añadió.
Según Troya, “el conjunto posee un carácter abocetado, deliberadamente inacabado, que subraya la espontaneidad del momento. No hay búsqueda de pulido ni de realismo académico”. Lo esencial, enfatizó, es “el ritmo interno, la vibración del cante que parece emerger del propio bronce. Las luces se quiebran sobre los volúmenes rugosos, acentuando la tensión dramática del rostro”.
El cantaor, “más sugerido que descrito, parece concentrar toda su existencia en el acto de cantar. Las manos, unidas, se funden en una masa ardiente de materia donde el bronce adquiere casi una cualidad orgánica”, profundizó el escultor.
Se trata, en definitiva, de una obra que pretende encarnar “el alma del flamenco traducida al lenguaje del metal: una emoción solidificada en el instante mismo de la creación”, sentencia el autor.
Satisfacción de la familia de Juan Talega
Francisco Javier Rodríguez ‘El Talega’, bisnieto del cantaor, en nombre de la familia, ha mostrado su satisfacción por la instalación del monumento. Ha explicado que “con el tiempo se ha atendido nuestra reivindicación de que este cantaor estuviera presente en Dos Hermanas, ya que no hay libro de flamenco que se abra en el que no se hable de Juan Talega y su aportación al género”. Agradeció, además, al Ayuntamiento su disposición: “Cuando se lo propusimos, hace año y medio, no se nos puso ninguna pega”.




























