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El Prendimiento se quitó la espinita de 2025, durante su estreno como hermandad de penitencia, y pudo disfrutar de un Martes Santo espléndido en el que el tiempo le acompañó durante toda su estación de penitencia. El mal tiempo y la lluvia de hace un año, le obligaron a retrasar su salida y acortar su recorrido para debutar en Carrera Oficial, pero este 2026 la hermandad carmelitana se ha desquitado y pudo realizar su itinerario al completo.

Bajo un sol de justicia y temperaturas que casi rozaban las veraniegas, el público buscaba la sombra en la amplia Avenida de Andalucía, en las inmediaciones de las dependencias del Ave María, a la espera de que la cofradía se pusiera en la calle. Cuando faltaba poco para las cinco menos cuarto, hora de salida fijada, a lo lejos se escucharon unos sones de estreno. La Banda de Cornetas y Tambores del Prendimiento, que debutaba en esta Semana Santa tras el Cristo de su hermandad, llegaba a la puerta de la casa hermandad de Valme en pasacalles y regalando sus primeras marchas al público.

A su hora, las puertas se abrieron y salió la cruz de guía. Por segundo año consecutivo, sus nazarenos de túnica de cola color marfil y antifaz marrón, con cinturón de esparto, comenzaron a recorrer las calles del municipio, consolidando una estética muy personal en la Semana Santa nazarena.

Una de las primeras curiosidades que aparecían en el cortejo de este 2026 era un nazareno que portaba una réplica de los 30 siclos de Tiro, que son las monedas con las que Judas vendió el prendimiento del Señor, que representa esta cofradía. Además, la hermandad estrenaba juego de cuatro ciriales y pértiga con orfebrería en metal plateado, repujado y cincelado en el taller de Juan Lozano e Hijo. 

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El paso de misterio, exornado en tonalidades rojas y moradas, se puso en la avenida de Andalucía, arropado por los sones de banda propia, que interpretaron la marcha Silencio Blanco. El imponente Cristo del Prendimiento, obra de José Antonio Navarro Arteaga, con una altura de 1,88 metros, lucía túnica en tono crudo y mantolín marrón claro.

Otro de los estrenos de la tarde llegó en el paso de palio de María Santísima del Carmen, que estrenó el frontal de sus respiraderos en metal plateado, obra del taller de Juan Lozano e Hijo. Además, la dolorosa que talla la escultora Ana Rey, portaba un escapulario bordado en oro fino por Jesús Campos Montes.

Con la Salve Marinera a la Virgen del Carmen, interpretada por la Banda de Música Álvarez Quintero de Utrera, que tocó tras su palio, la dolorosa comenzó su estación de penitencia avanzando por la Avenida de Andalucía con el azulejo de la Virgen de Valme del Ave María como testigo de esta salida.

Uno de los primeros momentos emotivos de la tarde se vivieron en su barrio, cuando la cofradía volvió a los orígenes de ese grupo de jóvenes de la calle Guadalajara que soñaba con cruces de mayo y cofradías. Al no poder pasar el año pasado, por acortar su itinerario, su llegada fue muy anhelada, recreándose por calles como Aragón, Álava, Vizcaya, Soria, Ciudad Real y, cómo no, Guadalajara. Por Carlos I de España, por donde poco después pasaría la Hermandad de Pasión, que ya caminaba hacia el centro desde Las Portadas, la hermandad ya buscaba el punto neurálgico de su estación de penitencia, la Plaza de la Constitución, la Carrera Oficial y su presentación en la Parroquia de Santa María Magdalena.

En Los Jardines, la Banda del Prendimiento se estrenaba en Carrera Oficial de la Semana Santa nazarena tocando tras el Cristo+ las marchas A esta es, El alma de Triana, En el cielo de tu gloria, El Amor y Sentimiento Gitano.

Cuando la noche ya comenzaba a caer por la ciudad, la cofradía vivió dos instantes de fraternidad cofrade, cuando, en el recorrido de vuelta al Ave María, se presentó ante la Hermandad del Gran Poder y, por la feligresía de San Sebastián, hizo lo propio ante la Vera-Cruz. Este Martes Santo espléndido iba llegando a su fin, cuando la cofradía discurrió por otro entorno de su feligresía, con calles como Fornet Domínguez, Ave María y Sanchez Chacón, antes de su entrada.

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