El voto expatriado

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Imaginemos por un momento que debido a la crisis hemos tenido que emigrar y ahora residimos en cualquier otro país del mundo, ya sea de manera temporal o no. Imaginemos que hay elecciones en España y queremos participar como cualquier otra persona, aunque cientos o miles de kilómetros nos separen de la urna en la que debemos depositar el voto. Ahora imaginemos que una gran marea burocrática llena de documentación, plazos y cartas nos arrolla y nos hace imposible ejercer nuestro derecho al voto. Esto mismo es lo que les ocurre a millones de españoles que viven fuera de nuestro país.

Como se suele decir en estos casos, se vuelve a poner en marcha la maquinaria electoral y con ella se repiten los problemas que tuvimos hace apenas unos meses. La mayoría de nosotros y nosotras no tendrá más que acercarse a su colegio electoral, mostrar su DNI e introducir un sobre en cada urna. Sin embargo, algo a priori tan sencillo se vuelve una auténtica odisea para los españoles y españolas residentes en el extranjero. Para empezar, si quieren votar deberán recurrir a lo que se conoce como “voto rogado”. Se llama así porque el voto nace de un “ruego”, es decir, de una solicitud administrativa que suele ser complicada de llevar a cabo. Lo primero que debes tener en cuenta si resides en el extranjero y deseas votar es que debes estar inscrito en el consulado. Si no has ido a inscribirte antes, puedes volver a España a votar o acudir a la oficina diplomática correspondiente a inscribirte. Una vez superado este trámite, debes aparecer en uno de estos dos registros: el Censo de Extranjeros Residentes Ausentes o el de Españoles Residentes Temporalmente Ausentes. Si tu nombre aparece en el primero lo tienes un poco más fácil, ya que una vez hecho el ruego podrás votar por correo o acudir al consulado a depositar tu papeleta. Si por el contrario apareces en el segundo, tendrás algún obstáculo más: tendrás que acudir presencialmente al consulado para iniciar todos los trámites. Aquí reside parte del problema: ¿qué pasa si el consulado al que debes acudir está a más de 1.000 kilómetros de tu casa? Para personas que viven en países como EE.UU, Canadá, Australia o Rusia esto supone obligatoriamente coger un avión, con el gasto que eso conlleva, para pedir el voto. Pero además, la cosa se complica si solamente disponen de 7 días para realizar esta parte del proceso.

Pero esto no acaba aquí: una vez rogado el voto las papeletas de los diferentes partidos deberían llegar por correo ordinario, aunque en la gran mayoría de los casos esta carta se pierde por el camino.

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Resumiendo: plazos muy cortos para trámites farragosos y papeletas que nunca llegan impiden a cientos de miles de españoles y españolas ejercer un derecho fundamental como es el derecho al voto. Y lo peor es que no se trata de gente que está fuera de España por placer. No están de vacaciones. Han ido a buscar en otro país lo que aquí no han encontrado. Muchas de esas personas no se han ido de forma definitiva, si no que están deseando volver. Es decir, no quieren romper los lazos que les unen a España y muchos de ellos quieren seguir participando desde el extranjero en nuestra vida política y democrática. Por eso no podemos expulsarles del sistema.

Desde Juventudes Socialistas de Dos Hermanas queremos incidir nuevamente en la necesidad de eliminar todas estas trabas absurdas. Hace unos meses menos del 10% de los residentes en el extranjero consiguió votar. Muchos otros, aunque rogaron su voto, no consiguieron finalizar el proceso. En las próximas elecciones, inevitablemente, sucederá lo mismo. El voto rogado debe eliminarse lo antes posible de nuestra Ley Electoral, porque el voto es un derecho fundamental que debe protegerse por encima de todo y no algo que debamos rogar para que nos sea concedido.

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