1929. Multados dos hombres por piropear a varias muchachas de forma grosera

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Colegio de Don Leopoldo (1924).En las escuelas de Dos Hermanas también se instruye a los niños en modales y educación.Si alguien piensa que nuestro Ayuntamiento comete dejadez en el cumplimiento de las ordenanzas municipales, se equivoca. Este periódico ha tenido acceso a los informes anuales del Negociado de Multas, en los que salen a la luz algunas de las infracciones cometidas por los nazarenos en los últimos años.

Destaca la multa de 10 pesetas impuesta por la policía a Manuel Gómez y Francisco Núñez “por piropear a varias muchachas en calle Ntra. Señora de Valme en tonos groseros y tratar de acorralarlas”.

No menos llamativo es el caso de Fernando Asencio, amonestado con 10 pesetas por el cabo Manuel Gómez por “actos inmorales en la vía pública”. Según el atestado de la policía urbana, “cuando mayor era la circulación de personas por la calle Nuestra Señora de Valme, salió a la puerta del Círculo de la Unión Patriótica en el preciso momento de pasar varias señoras, sacando el pene y dando frente a ellas se puso a verter aguas”.

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Mucho más tierna, y casi perdonable, es la infracción cometida por Catalina Díaz, de 12 años y residente en el Barrio de San José, a quien el guarda de paseo Manuel García multó con dos pesetas al sorprenderla una noche en la Plaza del Arenal arrancando varias rosas, “y de uno de los tirones desgajó un trozo del tallo de un rosal”.

Beber aguardiente…a la fuerza
La más onerosa (50 pesetas, más tarde rebajada a la mitad por el alcalde) es la multa impuesta a Manuel Terrero por haber obligado a ingerir un litro de aguardiente a Rafael Monge en una taberna. Cinco pesetas tuvo que pagar José Pérez por permitir que una prostituta “pernoctara en su domicilio cometiendo actos inmorales a la vista de los transeúntes”; idéntica cantidad la multa impuesta al barbero Rafael Espada, que contestó groseramente (“porque en mi casa se hace lo que me sale de los co…) al guardia Manuel Ugía, que le preguntó por qué estaba rasurando a dos individuos después de la una.

Orinar en la vía pública, arrojar basuras, blasfemar, fumar en el interior del teatro, vender una gallina enferma o pan con menos peso del permitido, o “cometer actos indecorosos” en una alberca de la Huerta de Ybarra son otros hechos denunciados por los agentes locales.

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