Indignación y decepción

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Soy Ingeniero Industrial, y decidí prepararme oposiciones al cuerpo superior facultativo en la opción de mi ingeniería, para el que se ofertaban 5 plazas en la oferta de empleo público de 2010. Eran mis primeras oposiciones, es cierto, pero he de decir que preparadas a conciencia.

Comentarios acerca del enchufismo en las oposiciones, son habituales, pero cuando yo los recibía, siempre contestaba escéptica que en este caso, era imposible, debido al escaso número de presentados, y a que la evaluación del 2º ejercicio (tema a desarrollar) se desarrollaría en base a una lectura pública.Sin embargo, los resultados publicados tras ésta, no se correspondían con las actuaciones de los aspirantes; de hecho, la persona con la máxima puntuación, compartía párrafos idénticos de sus temas con otro aspirante y el presidente de la Comisión de Selección incluso le hizo una llamada de atención para que se tranquilizase, pues no se le entendía nada. Sospechosamente, tras acudir a la lectura del segundo ejercicio sólo 7 personas, el número de aprobados en el segundo ejercicio y fase de oposición, coincide con el de plazas ofertadas,5, asignando la Comisión directamente las plazas sin esperar ni siquiera al concurso. Casualmente, una de las personas rescatadas tras bajar la Comisón lícitamente la nota de corte del primer ejercicio, está entre los 5 con plazas, y sin opción a que nadie pueda arrebatársela en el concurso de méritos, cosa que podría haberse producido,debido a su baja nota.

Como estos dos ejemplos, hay otros muchos indicios de la dudosa transparencia del proceso. Quizás el más relevante, sea que los cinco elegidos optaran por desarrollar los mismo temas; ¿y no debiera ser más fácil valorar un tema cuando se tienen varias muestras del mismo para elegir el que destaca positiva o negativamente.? Y es que las dos personas suspensas elegimos temas distintos al “elegido”, obviando la Comisión, en mi caso, la puesta al día en la actualidad legislativa. Por ello, sólo quiero dejar constancia, para a quien corresponda, que a mí no me han engañado, que yo sé que hice un buen examen y estoy segura que la otra persona suspensa también, y quizás no me hubiera correspondido una plaza, o quizás sí, pero eso nunca se sabrá ya, porque la igualdad y transparencia en el acceso al empleo público que propugna nuestra Constitución en este caso no se ha cumplido.

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