La imaginación al poder

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cineLA CIENCIA DEL SUEÑO

En el mundo de la escritura cinematográfica hay nombres que suponen un punto y aparte respecto al resto. Y no son muchos los que podrían incluirse en este apartado. Guionistas con un universo propio tan distinto del resto, y que plasman en sus creaciones, que uno no tiene más opciones que sentirse atraído irremediablemente por ese universo mágico, y entrar en él, formar parte de la magia, o, por el contrario, aborrecerlo, porque (en la mayoría de los casos) no se entiende lo que se le está contando, al separarse radicalmente del modo considerado normal de contar historias.

Francia-Italia, 2006.
Título original: La science des rêves.
Escrita y dirigida por: Michel Gondry.
Producción: Georges Berman.
Fotografía: Jean-Louis Bompoint.
Música: Jean-Michel Bernard.
Montaje: Juliette Welfling.
Duración:  105 minutos.
Intérpretes: Gael García Bernal (Stéphane), Charlotte Gainsbourg (Stéphanie), Alain Chabat (Guy), Miou-Miou (Christine Miroux), Pierre Vaneck (Mr. Pouchet), Emma de Caunes (Zoé), Aurélia Petit (Martine), Sacha Bourdo (Serge), Stéphane Metzger (Sylvain).

En este grupo se encontrarían (caso aparte de David Lynch, que definitivamente, tras su Inland Empire, ha demostrado que es de otro planeta) el americano Charlie Kauffman y el francés Michel Gondry. Juntos compusieron una de las historias más extravagantes de los últimos tiempos, Human Nature, que fue el debut en el largo de Gondry, y posteriormente la soberbia ¡Olvídate de mí!.
Ahora, separados definitivamente (el francés ha escrito en solitario el guión de esta La ciencia del sueño, y el americano se acaba de embarcar en su primera película como director, basada en un guión propio), Gondry muestra sus propias cartas y demuestra que en solitario también es un creador para quitarse el sombrero.

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Stéphane cree que todo le va a marchar bien a partir de ahora. Ha decidio aceptar la llamada de su madre y regresar a Francia, donde ella le ha buscado un trabajo en el que poder desarrollar su creatividad. Él, tímido y con un rico y poco común mundo interior (su cerebro es el plató de un show cutre en el que él es la estrella), descubrirá pronto que el trabajo no es como esperaba, pero conocerá a sus vecinas, Zoé y Stéphanie, quienes lo confundirán con el chico que trabaja en su mudanza. Él no se atreverá a sacarlas del error, atraído en principio por Zoé. Aunque al poco se dará cuenta de que es con Stéphanie con quien comparte su mundo imaginativo, lleno de magia y fantasía.

La ciencia del sueño es una apología de la inmadurez, un homenaje a ese niño interior, y un canto al amor, en muchos aspectos semejante a su anterior obra, ¡Olvídate de mí!, aunque si bien en aquella se mostraban las sombras de una relación que ya empezaba a venirse abajo (con la casa de la playa como escena cumbre de ello), aquí vemos las luces, un mundo de color en el que las dos partes de un todo (Stéphane y Stéphanie) se complementan.

Divertidísima, la película es un soplo de aire fresco, un chute de imaginación e inventiva, donde los sueños cobran inusitada importancia, donde se confunden con la realidad, donde brilla (más por ser desconocida e inesperada su luz) esa vecinita de nombre Zoé, una Emma de Caunes que era la ninfa que reinaba con esplendor gracias a su sonrisa, sus artes culinarias y sus canciones en la gran Short Order, por encima de su amiga, Charlotte Gainsbourg, quien por cierto, también editó un disco recientemente.

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