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El teatro municipal vivió este viernes, por partida doble, el nacimiento de una carrera prometedora, la de Lola y Rocío Avilés Ortega, que se subían a las tablas del teatro de su ciudad para presentar su primer concierto en solitario. Un Bendito Cuento, como el que daba título a este recital, es el que están viviendo estas dos hermanas nazarenas, volcadas desde niña con la música. Y así se notó en el escenario, ya que, tras superar con éxito la prueba de fuego de su debut, han nacido dos estrellas de la canción, pero este cuento ya llevaba años escribiéndose.

Con el cartel de no hay localidades colgado desde que se pusieron las entradas a la venta, Lola y Rocío vuelven a romper con el mito de que nadie es profeta en su tierra. El público, que llenó el teatro en las dos funciones programadas por la Delegación de Cultura y Fiesta, estaba entregado con estas jóvenes artistas, que notaron el calor de su gente nada más poner los pies en el escenario. Antes, a modo de prólógo de este cuento cantado, el escenario se llenó con imágenes de su corta pero intensa vida musical.

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De negro y plata aparecieron Lola y Rocío en el escenario. Pero no lo hicieron juntas. Fue el único momento de la hora y media de recital en el que las dos hermanas no cantaron la una con la otra. Serrat, con su tema Lucía, fue el elegido por Lola para su presentación musical, mientras que Rocío optó por Alejandro Sanz y su Y, ¿si fuera ella?. A partir de aquí se fueron sucediendo una colección de temas, en una selección musical en la que las hermanas Avilés se atrevieron con primeros espadas de la canción, como Luis Miguel, Sabina o Marc Anthony.

Pero había alguien que no podía faltar en esta cita, aunque ya estuvo muy presente en ese montaje audiovisual del principio y ese era Manuel Lombo. Con su traje de rayas negro y plata, su mentor musical cantó con las protagonistas, que cambiaron de vestuario, optando por el color y los flecos, Rompimos. «Sabéis lo importante que es para nosotras, porque es como nuestro tío y la persona que más música nos ha enseñado», aseguraban las dos. Dándole nuevamente las gracias, «ya no sabemos cómo hacerlo», por «abrirnos las puertas de tu casa, tu corazón y tu música».

Pero la intervención de Lombo no se iba a quedar aquí y, ya juntos al piano, y estando en Dos Hermanas, no pudieron evitar dedicar sus cantos a la Virgen de Valme. Además de interpretar juntos el tema de Feliciano Pérez Vera, Todo es mío, dedicado a otra de sus devociones compartidas, la Virgen del Rocío.

Estreno de temas propios

Pero Lola y Rocío no sólo rindieron homenaje a sus referentes musicales, sino que estrenaron dos temas propios. Dando unas pinceladas de por donde puede ir su carrera, ya que, como quedó evidente en este primer recital, ambas son dos grandes baladistas. Dos personas que sobre el escenario saben completementarse a la perfección, no solo como hermanas, sino como artistas. En este sentido, sorprendió la seguridad y el saber estar sobre el escenario de Rocío, a la que se pudo disfrutar más en movimiento,a costumbrados a verla sentada en su piano. Mientras que Lola destacó por el sentimiento de su voz y su dulzura musical, con un toque de inocencia, no teniendo reparos en destacar la valía de su hermana en la composición, antes del estreno de uno de los temas propios a piano. «Tengo mucha suerte de tenerla a mi lado», aseguraba.

Pero el concierto no se podía acabar sin oir a las hermanas Avilés cantando por uno de sus grandes referentes musicales, con la que tuvieron la suerte de compartir experiencias en el programa de televisión La Voz Kids. Además de cantar Historia de Vida, «la canción preferida de nuestros padres, sin los que no estaríamos aquí», hicieron un popurrí musical de Vanesa Martín, que puso en pie al público.

Las dos estaban muy a gusto en el escenario, «más contentas que nerviosas«, afirmaron el comienzo, «ya que esto es un sueño hecho realidad». Por ello no se querían despedir y, atendiendo la petición del público, cantaron dos bises: Procuro olvidarte del compositor Manuel Alejandro y Se nos rompió el amor, que popularizara Rocío Jurado. Y como es de bien nacidas ser agradecidas, Lola y Rocío agradecieron al alcalde de la ciudad, Francisco Rodríguez, y a su delegada de Cultura y Fiestas, Rosario Sánchez, «por hacer que podamos estar esta tarde aquí». Además de «a todos y cada uno de vosotros», el público, sin el que este bendito cuento no hubiese sido realidad. Todos los que presenciaron el nacimiento de una carrera prometedora.

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