Es una conducta primaria, tan natural como la vida misma, antigua como su antónimo. A veces, con origen en el inicio de la misma relación. Otras por condicionantes sociales, culturales, mercantilista, religiosas, en gran porcentaje por conductas machistas; en ocasiones ni siquiera hay una razón: el desamor.
Cuando te invade, no se puede disimular ni interior ni exteriormente, cualquier obstáculo de convivencia se hace insalvable por pequeño que sea. Tanto si se produce en ti o en la persona a quien amas, te hará llorar y sufrir, incluso a lomos del “caballo rojo” odiar a corazón abierto.
La Luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Proverbio portugués






























