Distinguido señor Juan Varela Gómez:
En respuesta a la carta escrita por usted y publicada por este mismo periódico el miércoles pasado, día 14 de noviembre, me gustaría decirle que no tiene por qué sentirse ofendido por un espectáculo con el cual usted no se siente identificado. Hay que aprender a convivir con situaciones que no son de nuestro agrado pero que para otras personas sí lo son. Con esto quiero decirle que yo antes me sentía ofendida, agredida y molestada por todas las procesiones que las distintas hermandades hacen a lo largo y ancho de este país y a lo largo y ancho de todo el año.
Pero he llegado a comprender que eso le gusta a mucha gente, y las personas que no nos vemos representadas en esas manifestaciones lo único que tenemos que hacer es evitarlas y dedicarnos a otras cosas que nos llenan más y nos gustan más, pues entiendo que para las personas creyentes son su medio de manifestar sus sentimientos y eso hay que respetarlo. Pero me gustaría que usted entendiera y respetara a su vez que espectáculos como el del actor Leo Bassi representan la forma de expresar lo que sentimos las personas que creemos en otras cosas. No creo que el señor Bassi haya querido ofender a nadie. Yo no pude verlo porque jamás creí que las entradas se acabaran tan rápido, lo cual me agradó porque eso quiere decir que en Dos Hermanas hay muchas personas que ven la vida como yo y como Leo Bassi. Al final de su carta usted dice. “¿no sería mejor amarnos y respetarnos que ofendernos? Yo le puedo asegurar, señor Varela, que las personas ateas, antiteas o no creyentes sabemos amar y respetar como el que más. No hace falta creer en Dios para ser buena persona.






























