El taxi en el que iban Carmen Jurado y Manuel Ortega estuvo a punto de ser arrollado por un tren
Cuando la nazarena Carmen Jurado Pachón (conocida en el vecindario de la calle José Fornet, donde vive, como ‘La Pachona’), entraba a las diez y cuarto de la mañana en la iglesia de Santa María Magdalena para casarse con Manuel Ortega Pinto, no podía imaginar (¡ni ella ni nadie…!) que sólo un rato después iba a salir literalmente volando por la ventanilla de un taxi e iba a aterrizar sobre una chumbera llena de púas.
Es la increíble historia que ayer, 27 de agosto, ocurrió en el paso a nivel de Bellavista y que hoy ha recogido entre sus informaciones de sucesos el periódico sevillano La hoja del lunes, con el titular Viaje de novios accidentado.
Fallaron los frenos
Para abundar en los detalles de la historia, hemos hablado directamente con los recién casados, que afortunadamente sólo terminaron con golpes y magulladuras.
Todo ocurrió así. Al terminar la ceremonia en Santa María Magdalena (oficiada por el padre Carlos), los recién casados se montaron en el taxi de Salvador y, por la carretera a Sevilla, se dirigían al convite que, como es tradicional, ofrecía la madre del novio, Juana Pinto, en su casa del barrio de Bellavista. En el vehículo viajaban también una niña y el padrino de la boda, Enrique Gutiérrez. Fue este, precisamente, quien pidió al taxista precaución al advertir que, cuando se acercaban al paso a nivel de la Venta de la Salud, un tren circulaba por la vía en paralelo al coche. Aunque todo parecía bajo control, al llegar a la barrera le fallaron los frenos al taxi y fue necesario un violento volantazo hacia la cuneta para evitar un brutal impacto con el convoy.
El vehículo volcó y chocó con una higuera chumbera que había junto a la vía. Todos sus ocupantes quedaron atrapados dentro del habitáculo excepto Carmen, que salió despedida por la ventanilla y acabó entre las pencas, magullada y con la cabeza ensangrentada. Pero viva.
Tras el primer desconcierto, y tras cerciorarse de que nadie estaba herido grave, un autobús de Los Amarillos (a instancias de su cobrador, señor Canales) se prestó a llevarlos a todos a la Casa de Socorro, donde Carmen fue atendida entre sollozos. “Me pusieron un babi”, nos relata la joven, “mientras intentaban quitarle a mi traje todas las púas, pero yo estaba tan enfadada que no me lo quería poner más”.
Al final, hubo convite
“Me harté de llorar, pero al final sí que se celebró el convite”, nos cuenta la novia accidentada. Tras ser atendidos (él de una contusión en el codo y ella de heridas en cara y brazos) le pusieron un moño, el traje y, con algo de retraso, se celebró la comida familiar.
Carmen ‘La Pachona’ tiene 21 años. Desde hace cinco trabaja, como tantas nazarenas, en la fábrica de yute. Su puesto es de hilandera, aunque aspira a, en pocos meses, pasar a costurera. Esperemos que este suceso ocurrido el día de su boda sea el presagio de un feliz matrimonio. ¡Salud!




























