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Su objetivo era entregarle una carta al Rey de España con destino a la Casa Real. Con esa intención se levantó Vicenta Ponce Gutiérrez el pasado día 4 de marzo. Desde que se enteró de que Felipe VI iba a venir a Dos Hermanas, sabía que iría a verlo, pero fue esa madrugada, “que me desvelé, me inspiré y decidí escribirle una carta”. Lo hizo a mano y cuidando mucho la ortografía, pasándola a limpio en un folio en blanco y metiéndola en un sobre con una simple indicación: “por favor, léanme”. Dentro iban unas pinceladas de su historia, la de una mujer de 61 años, luchadora y trabajadora, que ha dedicado toda su vida a sacar adelante a su familia, pero a la que le faltan “cuatro años de cotización para poder tener una jubilación digna”.

Vicenta sabía que el Rey no iba a contratarla, pero era más una necesidad de sentirse escuchada e intentar que alguien pudiera echarle una mano. Con esa intención, la mañana de la visita se posicionó en la confluencia de la calle Nuestra Señora de Valme con la Plaza de la Constitución. No estaba en primera fila, estaba entre la multitud, pero cuando el monarca se acercó a saludar al público “me dio una mano y, con la otra, le entregué la carta”. Ella vio cómo Felipe se la pasó a personal de su equipo, “que la guardaba en su maletín”, lo que no sabía era que un mes y diez días después iba a recibir una respuesta.

La respuesta de Casa Real

En situación de desempleo, Vicenta participa en el programa Clave DH del Ayuntamiento, realizando un curso de auxiliar administrativo. Estando en clase, el pasado día 14 de abril, “comencé a recibir llamadas de mis hijos de manera insistente”. Preocupada por si podría haber pasado algo, salió para coger la llamada y recibió la noticia de que la Casa Real había contestado a su carta.

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Fechada en el Palacio de la Zarzuela, a día 6 de abril, se le comunica que su petición de “solicitar ayuda para obtener un empleo” se encuentra “fuera del ámbito de actuación de esta Casa, que no tiene competencia en materia de empleo”. No obstante, se le informa que se ha dado traslado a su escrito a la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía. Al cierre de esta edición, Vicenta ha recibido una notificación de Correos para recoger una carta certificada de la Junta de Andalucía.

Con independencia de lo que pueda pasar a partir de ahora, esta respuesta de la Casa Real ha sido como una bomba de oxígeno, tras una vida muy sacrificada. Divorciada hace más de 20 años, Vicenta ha sacado adelante a sus tres hijos, además de haber sido una cuidadora incansable con su familia, atendiendo a sus padres, hermana, tíos y primos. En un momento de su vida, según relata, “llegué a gestionar el mantenimiento de tres casas a la vez, durmiendo a veces tres horas al día”.

Con formación en su juventud como auxiliar de clínica, desde su divorcio ha ido compaginando trabajos temporales en ayuda a domicilio y como limpiadora, entre otras ocupaciones. A pesar de las dificultades, Vicenta nunca ha dejado de aprender y con 60 años logró sacarse el título de Enseñanza Secundaria de Adultos, con una nota media de 9, compaginando las clases con su trabajo de limpieza. Ahora, sin empleo, su objetivo era claro: conseguir cuatro años de trabajo para alcanzar su jubilación.

Una gran apasionada de la cultura
Vicenta compagina sus estudios y su familia con su gran pasión: la cultura. Se confiesa una apasionada de la lectura, “y he llegado a leer hasta tres libros a la vez”, a la que le gusta ir al cine, al teatro y a conciertos. Una mujer optimista y persistente que le gusta estar al día con la actualidad de su ciudad y las nuevas tecnologías.

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