Darío Aranyo se ha reencontrado con sus orígenes. Ha regresado a Dos Hermanas, donde acaba de abrir estudio, tras 15 años fuera trabajando como fotógrafo en el mundo de la moda. Una vuelta marcada por un cartel, el de la Feria de Mayo 2026, del que ha sido el autor, tras muchos años alejado de la cartelería. En La Canaria, su estudio de fotografía en pleno centro, nos habla de esta obra para la fiesta grande de su ciudad, de su visión del arte y del folclore y de sus planes de futuro.
“El cartel me ha dado la oportunidad de reconectar con quien soy”
Viene de realizar los carteles de todas las grandes citas de la ciudad: Reyes Magos, Semana Santa, Valme… ¿Cómo ha vivido esta «vuelta al ruedo» artística en su tierra?
Ha sido como cerrar un círculo. Al abrir mi estudio, La Canaria, y establecer de nuevo mi sede laboral en Dos Hermanas, estoy materializando todo lo aprendido durante 15 años fuera. Este encargo ha sido la oportunidad de reconectar con quien soy, revisitando la estética de nuestras tradiciones para actualizarlas.
Cuando recibe el encargo de anunciar la Feria de 2026, ¿cuál fue su primera premisa?
Tras realizar la portada de la Revista Cultural el año pasado, tenía el reto de seguir trabajando la identidad local pero de forma más evocadora, ya que me pidieron que obviara lo evidente. Quería hablar de todas las «Dos Hermanas» posibles, desde la más tradicional a la más vanguardista, a través de una única mirada: el folclore andaluz. Mi idea fue meter en un saco todo lo que soy y ver qué salía.
¿Cuál es el leitmotiv que vertebra esta obra?
Como dije en la presentación, este cartel es una sevillana visual. Está dedicado a los tres pilares que sustentan nuestra fiesta: la amistad, la belleza y el amor.
¿Cómo fue el proceso creativo tras las puertas del estudio?
Quería hacer algo muy artesano, «de verdad». Me encerré dos días en La Canaria jugando con elementos estéticos de esta fiesta: farolillos, lona de caseta, traje de flamenca… Era pleno invierno, con frío, lluvia y en mitad de la celebración del Carnaval; un ambiente poco propicio para la Feria, así que me puse música para entrar en ambiente. Trabajé con la modelo, Martina, creando sets y recreando momentos. Quería huir de la imagen manida de la mujer en la feria para mostrarla con poderío, inspirándome en La Libertad guiando al pueblo de Delacroix. Salieron 28 posibles carteles hasta que me decidí por este.
Martina, la protagonista, es una modelo internacional nazarena. ¿Por qué ella para su cartel?
Martina representa la superación. Tiene una historia que resume mucho lo que yo soy, ya que todos lidiamos con algo para seguir adelante. Conecté con ella y quise darle la oportunidad de mostrar su fuerza, de hacerla sentir lo que merece: una mujer empoderada que reluce, mucho más que una cara bonita.
“He querido revisitar la estética de la feria para actualizarla”
Es un cartel 100% nazareno: las flores de Valme, el vestuario del Grupo de Danzas, la peineta que usted mismo confeccionó… ¿Un golpe de orgullo local?
Absolutamente. A veces tenemos el estigma de pensar que, por estar cerca de Sevilla, somos menos. Eso ha cambiado con mi madurez y gracias a la gente que se está involucrando en hacer de Dos Hermanas una ciudad más rica. No tendremos tanto patrimonio monumental como otras, pero tenemos la grandeza de nuestra gente, la de a pie, que engrandecen la ciudad abriendo su persiana por la mañana; a los de toda la vida y a los que estamos volviendo para aportar nuestro granito para que Dos Hermanas vaya creciendo. Quería contarle al mundo que nuestra feria es diferente, con otro lenguaje, y para ello usé elementos puramente nuestros.
Desde su presentación en La Almona, ¿qué respuesta está recibiendo?
He recibido muchísimas críticas buenas. El «ohhh» que escuché del público al descubrirlo en La Almona me impactó. Hacer una obra contemporánea con toques clásicos ha permitido que la gente conecte con ella. Hoy día, con las redes sociales, todo el mundo se cree crítico de arte sin conocer el bagaje de la obra, pero estoy muy feliz con la aceptación y ya lo veo puesto en muchos comercios.
Como experto en cartelería, ¿qué ingrediente no puede faltar en un buen anuncio festivo?
Debe ser evocador y teletransportarte a esa fiesta. En este caso, el secreto está en la diagonal con las sombras de los farolillos; eso te mete en el Real directamente. Un cartel debe tener varias lecturas, detalles que vas descubriendo al mirarlo varias veces. Mi intención era dejar un legado de cómo es la Dos Hermanas de 2026 y creo que se ha conseguido.
¿Cómo vive Darío Aranyo la Feria de su ciudad?
La vivo de forma muy intensa. De hecho, ¡la Policía me echa casi todos los días de las casetas por quedarme cantando sevillanas al amanecer! Este año será especial porque soy padre de un niño de cinco meses; tendré la faceta de padre de día y de «jartible» de noche. El Pescaíto me pilla trabajando en París, así que llegaré el jueves con muchísimas ganas. Lanzo un llamamiento: a todo el que me vea y me invite a una copa, le firmo el cartel encantado. Me verán con mis amigos en las casetas La Bulería, La Castañuela o El Futbolista; con mi hermano en Los de la Faja; o en El Nazarenito, con mi niño y mi familia.
¿En qué punto profesional se encuentra ahora mismo?
La Canaria es mi apuesta de presente y futuro. Quiero traer aquí a mis clientes nacionales e internacionales para trabajar desde Dos Hermanas, pero también abrir el estudio a mis vecinos. Quiero rescatar ese concepto de retrato antiguo de pueblo, como hacían El Muo o El Foti, pero con mi visión. Por mi cámara han pasado Antonio Banderas, Mario Casas o Irina Shayk, y ahora quiero que la gente de aquí venga a hacerse su «foto de revista», un retrato icónico que perdure. También quiero usar el espacio para talleres, como el de las flores de Valme; en definitiva, dar una segunda vida a nuestras tradiciones.




























