Muchos otros signos

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Juan 20, 19-31 La primera frase del evangelio de San Marcos dice: “Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Hijo de Dios”. Y algunos biblistas apuntan que no es la primera frase sino el título de todo el relato evangélico, porque la vida, la predicación y los signos de Jesús durante su vida pública fueron solo el comienzo de su Evangelio. Jesús continúa hablando, ahora al corazón de las personas, y continúa realizando signos de liberación y misericordia, ahora de una manera distinta, desde la fe y el compromiso de sus seguidores. Algo así podemos ver también en el evangelio del próximo domingo, que es de san Juan: “muchos otros signos realizó el Señor a la vista de sus discípulos”; y muchos signos sigue realizando el Señor en nuestra vida.

Pero nos puede pasar como al apóstol Tomás, que tan traspasado se sintió por el sufrimiento y la cruz del Señor, que dejó de esperar en Él y se alejó del grupo de los creyentes, y no estuvo en la experiencia de la vida plena que Jesús les comunicó cuando partían el pan, el primer día de la semana. Nos puede pasar también a nosotros que hayamos dejado de esperar la novedad del Señor y su Vida pase a nuestro lado sin que nos ilumine.

Cristo viene a nuestra vida en las llagas de la humanidad herida. ¡Tantas heridas psíquicas, económicas y sociales tenemos unos y otros! Cristo viene, paradójicamente a la vez, entregándonos su paz: “La paz con vosotros”; y enviándonos a su misma misión: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. La luz de su resurrección nos llena de paz, nos hace acoger nuestras heridas y la de los hermanos con misericordia, y nos hace descubrir cómo vivir siendo amigos y discípulos suyos. Esta es su vida nueva.

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