Queridos animales sin remedio:
la razón de esta carta avergonzada
es tratar de explicaros la burrada
que ha puesto a Dos Hermanas justo en medio
de la triste noticia; el triste asedio
a la Guardia Civil entre pedrada,
insulto, mala sangre, puñalada
y algún que otro palazo de por medio.
Habéis lanzado piedras al guardián
que os defiende, con su sangre, de la droga
que es la mierda que os compra el que os entierra.
¡Qué magnífico caldo de truhán!
¡Qué daño tanta norma demagoga!
¡Qué cobardes que sois, hijos de perra!



























