Con nocturnidad, para evitar quizás posibles protestas de los que se oponen a la moda del martillazo, ha sido derribado el bello recreo de “La Lagunilla”, que durante varias décadas fuera la sede de un importante almacén de aceitunas. El edificio, proyectado por el arquitecto José M. Bringas en 1927, llevaba varios años abandonado y en ruinas. Los terrenos que lo circundan serán usados para construir viviendas unifamiliares.




























