Sin avisar, padrino. Te marchaste cuando habías resistido y superado un puerto muy difícil de la carrera de tu vida. Y lo hiciste así, sin que se notara, (o al menos eso hubieras preferido).
Estabas siempre ahí, Antonio. Sin alardes, como a mí me gusta, tú estabas.
Me enorgullece decir que tú y Pepita sois mis padrinos de bautizo. Y ahora hablo en presente, con la seguridad de que no hay pasado, porque las verdades sentidas no caducan, ni mueren.
Sensibilidad de artista y artesano. Pilar de una familia que de reduce a ti. Amigo de los de verdad.
Amistad, familia, profesionalidad, verdad, sencillez. … esencias que mostrabas con una simple sonrisa. Tu sonrisa no se marchó, quedará siempre. Gracias porque enseñaste mucho.
Te envío un beso, seguro que te llega.
Antonio Palomo Ramírez murió el día 12 de agosto de 2008, DEP.






























