Los restos de José Santana recibieron sepultura tras perder la vida en un atentado del comando Vizcaya
La Plaza de Los Jardines fue ayer el escenario donde cientos de nazarenos, con un imponente silencio, despidieron al policía nacional José Santana Ramos, asesinado en el País Vasco por dos pistoleros del comando Vizcaya, de la banda terrorista ETA.
El féretro, que llegó a Dos Hermanas desde el aeropuerto, fue escoltado en su traslado hasta las puertas del Ayuntamiento por vehículos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. Sus antiguos compañeros de la comisaría de Dos Hermanas se encargaron de llevarlo en hombros hasta el interior de la Parroquia de Santa María Magdalena, donde se ofició la misa y recibió los santos sacramentos.
A este último homenaje acudieron la delegada del gobierno en Andalucía, Amparo Rubiales; la consejera de gobernación de la Junta, Carmen Hermosín, el alcalde de Dos Hermanas, Francisco Toscano, así como el resto de la corporación municipal.
Durante la ceremonia, oficiada por el párroco Lorenzo Nieto, y su coadjutor Luis Carrillo, así como en el traslado de sus restos mortales, se vivieron momentos de dolor y consternación, tanto de los nazarenos que mostraron su rechazo a ETA como de los familiares del agente, que deja esposa y cuatro hijos.
José Santana ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía en 1979 y tres años más tarde tuvo que aceptar su traslado a Bilbao, donde este era su duodécimo año de prestación de servicio.




























