1724. Dos-Hermanas y el «Bien Amado»
Hace casi tres siglos, en enero de 1724, accedió al trono de las Españas un joven de diecisiete años de edad, Luis I de Borbón, muy querido por el pueblo, tanto es así que pasó a la Historia con el entrañable sobrenombre de El Bien Amado. Era mucho lo que se esperaba de este nuevo monarca, después del reinado de su padre Felipe V, marcado por el hecho traumático que supuso la Guerra de Sucesión (1701-1713).
1920-2016. La Guerra de África en el callejero nazareno
En el nomenclátor de la ciudad existen numerosas referencias a la Guerra del Rif o de África (enfrentamiento armado que se desarrolló en la zona norte de Marruecos entre 1909 y 1927) que hoy, dada la lejanía de los acontecimientos, pasan totalmente desapercibidas para los nazarenos. ¿Qué calles nos recuerdan aquella guerra que costó la vida a varios hijos de esta ciudad?
1787-2001. El escudo de Dos-Hermanas a través del tiempo
Los escudos municipales juegan un papel importante, pues, entre otras cosas, simbolizan la libertad e independencia de la ciudad frente a poderes superiores o propiedades particulares. Comenzaron a utilizarse en España durante la Edad Media, pero nuestra ciudad, a diferencia de otras poblaciones de nuestro entorno más cercano, careció de un escudo de armas propio hasta bien entrado el siglo XIX.
1731. La casa-hacienda de los Rivas
Uno de los mejores exponentes de la arquitectura civil de Dos-Hermanas, la casa hacienda de la familia Rivas (también llamada hacienda de las Mercedes o de Cotán), en plena calle Antonia Díaz, cayó víctima de la piqueta hace poco más de cuarenta años. Con ella desaparecía, además, la única casa blasonada existente en la villa.
1736. Dinero indiano para el retablo de Santa Ana
En nuestro libro Historia de la Hermandad de Señora Santa Ana tuvimos la ocasión de reconstruir buena parte del devenir histórico de esta centenaria institución nazarena, cargado de momentos y episodios cuanto menos curiosos. Y en ese mismo devenir jugaron un papel importante las numerosas donaciones que procedieron del otro lado del Atlántico en el siglo XVIII. Tales donaciones contribuyeron a hacer de aquel siglo la verdadera etapa dorada de la hermandad de la Patrona. En esta ocasión nos vamos a detener en una de ellas, la que concedió un nazareno de nacimiento e indiano de adopción, devoto de la Abuela de Cristo, llamado Bartolomé Rodríguez de Córdoba.
1916. El resurgir de una romería
Después de dieciséis años sin celebrarse, en octubre de 1916 se recuperó la que andado el tiempo se convertiría en la principal festividad de Dos-Hermanas: la romería de Nuestra Señora de Valme. Varias fueron las circunstancias que motivaron la suspensión de la romería en el período de 1900-1915, entre las que se encontraba la falta de recursos económicos. Esta festividad resultaba muy costosa para la hermandad, que por aquellas fechas andaba con problemas económicos. Por eso, se había centrado en los cultos del mes de junio que sí estaban recogidos en sus Reglas de 1888 (no así la romería).
1877. Una condesa belga en la calle ‘Patomás’
Atraída por la novela La Familia de Alvareda, la condesa belga Juliette de Robersart llegó a Dos-Hermanas a mediados de diciembre de 1876 para conocer in situ los escenarios descritos en la referida obra de Fernán Caballero. Permaneció en nuestra entonces villa hasta marzo de 1877, alternando su estancia en Dos-Hermanas con alguna excursión a la capital hispalense.

































