A petición de la Hermandad, el alcalde concedió una partida de 400 pesetas para resucitar “una fiesta que estaba muerta”
El año de 1900 fue el último en que los nazarenos llevaron a la Virgen de Valme a su ermita. Desde entonces, la precaria situación económica de la hermandad había impedido la celebración de su Romería. Este año, numerosos hermanos se habían propuesto recuperarla, pero ni las diversas rifas ni la tómbola en la Velá de Santiago proporcionaron dinero suficiente. Sin embargo, gracias a una generosa subvención de 400 pesetas del Ayuntamiento (sacadas de una partida de gastos extraordinarios reservados para socorrer calamidades), ayer pudo celebrarse la peregrinación. Aunque no revistió gran esplendor, al menos se ha dado el importante paso de resucitar para Dos Hermanas una fiesta que, en palabras del alcalde, Juan Antonio Carazo, “estaba muerta”
Los niños del Ave María
Desde primera hora de la mañana, el camino a Sevilla se llenó de jinetes con lujosas cabalgaduras que acompañaron a la artística carreta de la Virgen de Valme y al devoto pueblo nazareno. Se erigieron en protagonistas las Escuelas del Ave María, cuya banda amenizó la alegre diana de las seis de la mañana y por la tarde sus alumnos cantaron la Salve en la ermita. A las cinco se emprendió el regreso a Dos Hermanas, donde la Virgen fue recibida con profusa iluminación entre el Paseo de Federico Caro y la parroquia.




























