El gobernador telefoneó al alcalde para que retirara la prohibición, pero éste se negó y se produjo un gran altercado
Desde que hace unos días el alcalde socialista colocara en un cartel la prohibición de que las carretas de la Hermandad del Rocío de Dos Hermanas (que hacía estación este año por primera vez) desfilaran por las calles del pueblo en su camino de regreso de Almonte, se intuía que algo grave iba a suceder. Y así fue. A pesar de que una comisión de la hermandad visitó al gobernador para informarle de la situación, y a pesar de la llamada telefónica de éste al alcalde para que no pusiera impedimento al desfile, finalmente la prohibición no fue retirada y ayer, 22 de mayo, se formó un gran altercado en Dos Hermanas.
La autoridad, desbordada
Antonio Muñoz Benítez apostó seis agentes municipales a la entrada de la calle Real (llamada ahora José Nakens) para impedir el paso de las carretas. Sin embargo, decenas de nazarenos indignados por tal medida se unieron a los caballistas y arrollaron a los guardias, entrando por las calles con las carretas y paseando triunfalmente por el resto de calles céntricas . Aunque los ánimos estuvieron muy caldeados, afortunadamente no se produjeron disparos ni hubo que lamentar heridos
Este es el último capítulo del conflicto entre el Ayuntamiento y las instituciones religiosas, a las que los socialistas retiraron el apoyo económico desde su llegada a la alcaldía. Recordemos que la Constitución aprobada en 1931 consagra la separación entre Iglesia y Estado.
A la cabeza iba ella
En el altercado de ayer tuvo un especial protagonismo María Teresa Fernández-Palasagua, señora de José Mª Abaurre. Con su fuerte personalidad encabezó, junto a otros como Manuel Castro o Antonio Alonso, el levantamiento popular contra el alcalde, después de retirar con sus propias manos el cartel de la prohibición del paseo de las carretas.





























