Los pollos recién nacidos mueren al caer en unas cunetas de un metro de profundidad
La semana pasada comenzó la temporada de cría de aves, que se extiende hasta finales del mes de julio. En Dos Hermanas, la zona de Fuente del Rey, sobre todo en su laguna y alrededores del río Guadaíra, es una zona muy propicia para esta actividad. Hace un año, un vecino de la citada barriada, Manuel Hernández Moreno, denunció un alto índice de mortandad de varias especies en la Planta de Compostaje de Biodiésel que Emasesa tiene en el Copero, en cuyas eras de secado existen en este periodo colonias de cigüeñuelas, canasteras y chorlitejos chicos.
Manuel, durante una visita a la planta para resolver los problemas de los malos olores en Fuente del Rey por la actividad de ésta, el pasado día 20 de mayo de 2006, descubrió la presencia de numerosas aves muertas “en unas cunetas de forma semicircular y con una profundidad de casi un metro, realizadas en hormigón a modo de aliviaderos para las aguas pluviales”. Según Hernández, “durante el periodo de incubación no se registra ningún problema, sólo que la tendencia de este tipo de aves al nacer es la de salir del nido, por lo que caen en estas cunetas y a las 48 horas ya están muertas por las altas temperaturas que se registran a pleno sol y la ausencia de agua y alimentos”. Además, prosigue, “las que se salvan tenían un alto índice de mortandad, por lo que no descarto la existencia de productos tóxicos que producen su envenenamiento”.
Recuperar las aves
Tras su descubrimiento, Hernández solicitó al Departamento de Investigación y Medioambiente de la planta permiso para recoger las aves que estuviesen vivas y trasladarlas a la Cañada de los Pájaros en la Puebla del Río para su recuperación. El permiso le fue concedido, aunque retirado con posterioridad, según las explicaciones dadas por la dirección de la empresa, por la peligrosidad de circular por la planta. Manuel no cejó en su intento y remitió un escrito a la empresa, Emasesa, el día 14 de agosto del pasado año, solicitando que se tomasen medidas correctoras para evitar este problema en el próximo periodo de eclosión.
Un escrito respondido, agradeciendo su actuación y asegurando a Manuel Hernández que se habían encargado de “la recogida y del posterior cuidado de los pollos”, algo que él desmiente.
Hasta la fecha Manuel Hernández no ha vuelto a tener nuevos contactos con la empresa, temiendo que en el periodo de cría que acaba de empezar se produzca el mismo fenómeno que en la temporada pasada. Por este motivo, ha denunciado la situación ante el departamento del SEPRONA de la Guardia Civil para que tome medidas en el asunto. Para este vecino ecologista, aunque en un principio se planteó la posibilidad de instalar rejillas para evitar la caída de los pollos, la mejor opción pasa por “la instalación de medidas disuasorias que alejen las aves de esta zona, como espantapájaros o cohetes”.
Tanto la empresa encargada de la planta, Emasesa, como el servicio del SEPRONA de la Guardia Civil no se han pronunciado aún al respecto sobre la situación de esta colonia de aves en la zona del Copero.



























