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    El tiempo se para cada Jueves Santo con Vera-Cruz

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    Jueves Santo Vera-CruzSobriedad, solemnidad o elegancia son algunos de los calificativos que definen la forma en que se vive la tarde, ya casi noche, del Jueves Santo, en la feligresía de San Sebastián. Es un encuentro con el pasado, con la historia, en forma de Cristo crucificado con la imponente talla anónima del siglo XV, que cada año procesiona en su sevillano paso de caoba.

    Cuando pasa la Vera-Cruz no importan las marchas o las mecidas a compás en una revirá del recorrido. Sólo pasa Cristo, muerto en el madero, y sólo eso basta para sobrecoger el ambiente y generar un halo de silencio y respeto que ya no se pierde hasta que los sones de un palio se alejan a su paso.

    Jueves Santo Vera-CruzSones que en esa tarde de jueves fueron de estreno, ya que, tras la Virgen del Mayor Dolor, otra imponente talla de la iconografía nazarena, tocaba por primera vez la banda de Ntra. Sra. del Carmen, de Villalba del Alcor.

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    Unos sones que cada año van acordes con la solemnidad del acto que se conmemora y que confieren a la Dolorosa una elegancia en su caminar por Dos Hermanas, que son santo y seña de la Semana Santa nazarena.

    Otra de las novedades de la tarde fue el cambio de recorrido, aunque los momentos claves de la estación de penitencia siguieron siendo su paso por Carrera Oficial o la vuelta al barrio, cuando se miran frente a frente el Jueves Santo con la Madrugá en la capilla del Gran Poder.

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