Cuando queda por vender
tanto o más que lo vendido,
surge el genio decidido
a levantarse y crecer.
Y así una feria se inventa
devolviendo a los estantes
nuevos precios donde, antes,
sobraban faltas de ventas.
Es una resurrección:
la nueva oportunidad
al bolsillo en orfandad
del comercio —en extinción—.
Pienso en las ferias ausentes…
Ferias de stock de otras cosas
tan críticas e imperiosas;
tan preciosas como urgentes.
Y es que están almacenadas
en algún desván oscuro
ilusiones de futuro
en pasados condenadas.
Y es que hoy, inteligencias,
la mal-compran alemanes,
mientras otros haraganes
malgastan las indulgencias.
Y es que el stock más precioso
de jóvenes preparados
se oxida en los entramados
del paro más pernicioso.



























