El brote de peste equina detectado en septiembre (que ha obligado a las autoridades a prohibir los caballos), junto al mal tiempo reinante ayer, fueron los dos factores que deslucieron la Romería de Valme este año. Un amplio dispositivo de la Policía Local se encargó de controlar los alrededores del Cortijo y la Guardia Civil cortó el paso al tráfico caballar, desviando a los caballos cuyos propietarios se atrevieron a entrar hasta el final de la Cuesta del Inglés.




























