“Los pueblos que olvidan su historia están obligados a repetirla”. Con esta frase se me viene a la memoria la labor que realizó Adolfo Suárez entre los años 1975 y 1977 propiciando la transición hacia la democracia actual que todos disfrutamos, haciendo las negociaciones necesarias entre todos los partidos con el único fin de conseguir la estabilidad institucional de España.
Salvando las distancias y con el mayor respeto, se me ocurre que nuestro Real Betis necesita un “Adolfo Suárez” como presidente que sepa dirigir los esfuerzos en esta época que a los béticos nos toca vivir.
Desde hace cuatro años se ha gestado una crisis institucional que ha desembocado en un gran fracaso deportivo, como el descenso de categoría de un grupo de profesionales que no han sido capaces de defender con suficiente eficacia la camiseta del club que les paga. ¡Sí! me refiero sólo a los profesionales porque la afición no descenderá mientras aliente al Real Betis Balompié con el sentimiento verdiblanco que une y sustenta a los aficionados en todo el mundo.
Está claro que la gestión no ha sido acertada pero… ¿Es posible que la culpa sea de una sola persona? Me cuesta creerlo, el desastre deportivo no tiene un solo responsable, sino que es proporcional a la parcela de poder en la que ha intervenido. Desde el Consejo de Administración hasta el último de los aficionados pasando por técnicos, jugadores, medios de comunicación, grupos opositores… todos tenemos mayor o menor responsabilidad. Tenemos que devolver entre todos al Real Betis al lugar que le corresponde con dignidad. Por supuesto Ahora más que nunca Real Betis Balonpié.
Y para conseguirlo, ¿quién puede ser nuestro Adolfo Suárez?






























