Se cumple ahora un año desde que el Centro de Orientación Familiar de Dos Hermanas pusiera en marcha su primer Grupo de Oración de Madres en la Parroquia de Santa María Magdalena. La propuesta, según explica su responsable, Patricia Bando, “nació de los directores del COF, que vieron la necesidad de ofrecer a muchas madres un espacio donde compartir sus preocupaciones y apoyarse en la oración”.
Este centro era conocedor del movimiento internacional Oración de las Madres, que comenzó en Inglaterra en 1995, “cuando dos mujeres, Verónica y Sandra, sintieron la llamada de rezar de manera especial por sus hijos. Hoy el movimiento está presente en más de 130 países, y pensamos que también podía ser un regalo para nuestra parroquia”.
Sobre todo, al tratarse de un movimiento muy extendido, ya que prosigue Patricia, “en España está presente en muchísimas diócesis y en la de Sevilla, desde 2016, y poco a poco va echando raíces. Lo bonito es que, aunque cada grupo tenga su propio ritmo, todos compartimos la misma esencia y la misma guía”.
Dinámica del grupo
El Grupo de Oración de Madres sigue siempre la guía de un pequeño libro de las fundadoras. Las reuniones son muy sencillas: “una cruz, una Biblia, una vela y una cesta. Rezamos, leemos el Evangelio, cantamos y compartimos lo que llevamos en el corazón”. Lo más especial, añade, “es cuando cada madre deposita en la cesta los nombres de sus hijos y familiares, como un gesto de entrega”.
Aunque siempre se rezan las mismas oraciones, comenta su responsable, “nunca hay dos reuniones iguales: pedimos al Espíritu Santo que nos guíe, y Él conoce las necesidades de cada grupo. Eso hace que cada encuentro sea único y lleno de vida.
En este primer año de vida, el balance que se hace desde el COF Dos Hermanas es muy positivo. “Ha sido un año de bendiciones. Muchas madres expresan que sienten paz, alivio y esperanza al poner a sus hijos en manos de Dios. Hemos visto incluso cambios concretos en familias que estaban pasando momentos difíciles”, afirma Patricia.
La acogida de la Parroquia Santa María Magdalena ha sido “muy bonita”, ya que “nuestro párroco, Manuel Sánchez de Heredia, nos abrió las puertas del oratorio, un espacio íntimo y acogedor donde nos sentimos en casa. Allí tenemos nuestros encuentros semanales y ha sido una verdadera bendición”,
Perfiles muy diversos
Los perfiles de mujeres de este grupo son muy diversos, “hay de todos”, asegura, “madres jóvenes, madres con hijos mayores, abuelas, mujeres sin hijos que ejercen maternidad espiritual… Todas tenemos en común el deseo de confiar en el Señor a nuestros hijos y seres queridos, y caminar acompañadas por otras mujeres”.
En estos encuentros semanales, “rezamos por nuestros hijos —nacidos y no nacidos—, por los maridos, ahijados, sacerdotes y familiares, y también por las necesidades que cada una trae en el corazón. Es un momento de confianza total en Dios, donde sentimos que Él recoge todo lo que presentamos”.
Sobre la presencia exclusiva de mujeres, Patricia Bando explica que “el movimiento nació con esa intención de que fueran solo madres. Quizás se crea de esta manera un espacio íntimo y de más confianza. Eso no quiere decir que los padres no recen, claro que lo hacen, pero este carisma concreto está pensado para nosotras, por esa especial conexión madre-hijo”.
Nuevos grupos
Después de este año, el movimiento parece que se está extendiendo a otras parroquias de Dos Hermanas, como es el caso de la del Ave María y San Luis.
Para Patricia, esta extensión “es una alegría enorme que más madres puedan vivir esta experiencia. Cuantos más grupos haya, más familias y sacerdotes estarán sostenidos por la oración”.

“Me siento parte, más que responsable”
Patricia Bando, más que sentirse responsable de este grupo de oración de madres, como su coordinadora, “me siento parte”, ya que, “cuando me lo propusieron, lo viví como una llamada y un regalo”. Pensó: “si puedo ayudar a que otras madres descubran la fuerza de la oración compartida, merece la pena”. Coordinarlo “me da la oportunidad de caminar junto a mujeres que, como yo, queremos confiar a nuestros hijos y familias en las manos de Dios”, sentencia.




























