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Una noche en casa de Los del Río vivió el público que se acercó este sábado, día 13 de septiembre, al auditorio municipal de Dos Hermanas que lleva su nombre para disfrutar del concierto Los del Río y amigos. Antonio y Rafael se sintieron como si estuvieran en su casa, y es que lo estaban, rodeado de su gente, recordando en un espectáculo de dos horas de duración los grandes éxitos de más de seis décadas sobre los escenarios. «Qué bonito está esto», decía Rafael al inicio del concierto, «parece que estamos en Dos Hermanas», a lo que Antonio respondía con un «después de 63 años de carrera, no hay nada más bonito que volver a casa».

Este dúo universal de la música española salía al escenario del auditorio cantando uno de sus últimos éxitos, Andalucía no pares de andar. Luciendo traje chaqueta negro y camisa blanca, sin corbatas, Antonio y Rafael comenzaron a desgranar sus canciones de toda la vida, como Grande, que escribiera Manuel Pareja Obregón; La abuela Rosario, que Antonio decicó a su madre, Caballo viejo, Me va, un popurrí con temas como Voy a perder la cabeza por tu amor de José Luis Rodríguez El Puma o Lo voy a dividir de Siempre así e, incluso, unas sevillanas dedicadas a la Romería de Valme.

Pero, como rezaba el título del concierto, Antonio y Rafael no estuvieron solos en este concierto, sino que en esta noche en la casa de Los del Río, fueron varios los familiares y amigos que se sumaron a esta fiesta para cantar con ellos. Enrique Montoya hijo acompañó a los nazarenos cantando Sevillanía para, luego, hacer un guiño a su padre recordando su cha, cha, cha, Esperanza. Rocío Soto, hija de José Manuel Soto, cantó con ellos El Rey para, a continuación, rendir tributo a su padre con No llores tanto por mí.

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Pero no fueron los únicos, Los cantores de híspalis sorprendieron a los presentes haciendo acto de presencia para recordar a Rafael Peralta, rejoneador y compositor fallecido recientemente, cantando con Antonio y Rafael uno de sus temas, Tocaló, Tocaló. Además, Los del Río pidieron un aplauso para Pascual González antes de que su grupo cantase el mítico Quiero cruzar la bahía. Y Fran Cortés recordó a su padre, Chiquetete, cantando con el dúo la canción Esa cobardía, uno de los momentos más bonitos de la noche en palabras del propio público, que se puso a corear el «qué bonito, qué bonito».

En una noche como esta, la familia no podía faltar, debajo y encima del escenario, en esta noche en casa de Los del Río. Además de que Antonio, Carolina y Rocío, sus hijos e integrantes del grupo Machukamba, le hacen los coros, Antonio hijo recordó a la más grande, Rocío Jurado, cantando con sus padres Dejándonos la piel, mientras que Carolina recordó a Gloria Gainor, con su versión española y por rumba de Yo viviré. Y dando un salto generacional, Rafa Ruiz, nieto de Rafael, que se hizo popular por su participación en el programa de televisión La Voz, cantó con ellos Tengo roto el corazón, que Antonio dedicó a su mujer Remedito.

Los cantantes estaban cada vez más en su salsa y no faltaron las anécdotas e, incluso los chistes. Antonio y Rafael recordaron a personajes míticos de Dos Hermanas como La Postiga y La Lipendi, con sus puestos en el mercado de abastos, o al Catalino en un completo monólogo sobre su supermercado que despertó las risas del público.

Y es que tuvieron palabras para todos, hasta para el alcalde, Paco Rodríguez, que disfrutó del concierto entre el público, al que le dijeron que no tenía que preocuparse en su labor como regidor del municipio, ya que «vivimos en el mejor pueblo y con la mejor gente». Mientras que al párroco de Santa María Magdalena, Manuel Sánchez de Heredia, también presente en el concierto, alabaron que «tiene una iglesia en la que entra aire por todos lados, siempre con sus puertas abiertas, como debe ser». Los del Río, además, quisieron tener un detalle con su fan número uno, Luismi Plaza, «que nos sigue desde que era un niño y se sabe todas nuestras canciones… Le queremos con todo el cariño del mundo». Luismo subió al escenario y le entregaron una placa.

Esta noche tan importante para Los del Río no podía terminar sin dos de sus emblemas musicales. Por una parte, Sevilla tiene un color especial, que cantaron con el público, cambiando en algún momento la letra para decir «Dos Hermanas tiene un color especial». Porque sería imposible enumerar las veces que estos nazarenos universales tuvieron a su pueblo en su boca durante las dos horas de concierto, dejando suficientemente claro que es «la mejor ciudad del mundo». Y, cómo no, Macarena, que el público bailó y cantó con ellos, mientras que , sobre el escenario, bailaba con ellos Macarena, la hija de Antonio, a la que está dedicada esta canción conocida en el mundo entero.

Pero antes de cerrar las puertas de su casa hasta la próxima, como buenos rocieros, Antonio y Rafael no quisieron acabar esta cita musical sin cantarle a la Virgen del Rocío su Gloria rociero. Este domingo, viajaban a Holanda para ensayar unos villancicos y, antes de que acabe el año, aún le quedan 30 conciertos, colaborando con André Rieu y su orquesta por toda Europa.

Unión temporal de hermandades
En esta noche tan especial, la gestión del bar del auditorio corrió a cargo de una representación de las hermandades de Dos Hermanas, que se unieron en una especie de unión temporal de cofradías nazarenas. Fórmula que, al parecer, se repetirá a partir de ahora en los eventos del auditorio.




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