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Aunque sus primeros recuerdos con Santa Ana los tiene de la mano de su abuela cuando era un niño, a Jaime Alanís Fernández se le abren las puertas de la hermandad en 2018 para dar un impulso al Grupo Joven recién creado. Fue en 2020 cuando comienza a vestir a la Santa y en 2022 es nombrado su vestidor, además de tomar posesión como diputado de Cultos, Formación y Juventud. A sus 27 años de edad, en la actualidad, la vida de Jaime no se puede entender sin la presencia constante de la Santa.

¿De dónde le viene su vinculación con la devoción a Santa Ana?
Como hermano de la Santa Cruz, participaba representando a mi hermandad en la procesión del 26 de julio. Además, de niño, venía con mi abuela al Besamanos. Sería en el año 2018 cuando la hermana mayor, Eva María Ramírez, me pide que eche una mano con el Grupo Joven, coincidiendo, curiosamente con la muerte de mi abuela, que me dejó a Santa Ana con su marcha. Empecé algo nuevo, con un grupo de chicos muy ilusionados, y me fui haciendo un hueco en esta hermandad, que conmigo se ha mostrado siempre muy familiar y abierta.

¿Cuándo comienza a vestir a la Santa?
Mi relación con esta hermandad se fortalece en el año 2020, cuando, tras la entrega de la primera edición de las Granadas de Plata, la hermana mayor me pide que vista a la Santa para la procesión interna de la Parroquia de Santa Mª Magdalena, ya que su vestidor, Juan Ramírez, no podía por temas familiares. Yo entiendo algo de encajes y he estado presente en cambios de vestuario de la Virgen de Amor y Sacrificio, por lo que acepté y estuve dos años sustituyendo a Juan, hasta que en 2022 me nombran su vestidor y tomo posesión como diputado de Cultos, Formación y Juventud.

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¿Cómo han sido estos primeros años en la hermandad?
Ha coincidido con el germen del nuevo Grupo Joven, por lo que han sido muy intensos, con la celebración de un V Centenario de por medio. En estos años, Santa Ana se ha hecho un hueco importante en mi vida y, en mi casa, mi familia se ha hecho más devota, si cabe, de la Patrona de Dos Hermanas. Actualmente, salgo como diputado en la procesión del 26 de julio y me gustaría salir de costalero, pero, afortunadamente, Santa Ana, tiene buena cuadrilla y hay lista de espera.

¿Cómo es vestir una talla tan antigua como Santa Ana?
Santa Ana es una talla que no está hecha para ser vestida, por lo que todo lo que lleva está en el aire. Desde que me hice cargo de vestirla, le hice un pollero para que todo lo que se le pusiera a la Santa, manto o toca, no tocase nunca la imagen y le diera algo más de volumen. Lo que más respeto me sigue dando es la delicadeza con la que se trata esta imagen, una talla de ocho siglos, con mucha historia y devoción, para dañarla lo menos posible. Lo que más me gusta es que, cuando terminamos de vestirla, aunque le incorporemos cosas nuevas, ya que su ajuar va creciendo y enriqueciéndose, la gente reconoce el estilo de Santa Ana.

“Me da respeto ver la delicadeza con la que se trata a la imagen de Santa Ana en la hermandad”

¿Alguna curiosidad o detalle a la hora de vestir a la Patrona de Dos Hermanas?
La Santa tiene su perfume. En 2021, estando trabajando en Málaga, fui a una perfumería y pedí un perfume para una “abuela muy especial”. Es una fragancia muy dulce, que nos recuerda a las abuelas cuando se engalanan para ir a misa, y se le pone en el manto, nunca sobre la imagen. Además, este perfume también se pone a los pañuelos que se regalan a los devotos. Santa Ana tiene unos ocho cambios al año y en dos ocasiones, por recomendación de su restaurador, Francisco Arquillo, se deja a la imagen en la talla para su conservación, en Cuaresma y en verano.

¿Con qué imagen de Santa Ana se queda Jaime Alanís Fernández?
Para valorar la imagen de Santa Ana, hay que verla en la talla, pero en estos años hemos vivido la llegada del manto y la corona del V Centenario, que son unas de sus piezas más valiosas hasta la fecha. Aunque yo me quedo con la imagen de la Santa en el azulejo de la parroquia, la del manto verde, que se recreó recientemente para el cartel del año 2024 que hizo Daniel Vaquero Fornet.

¿Qué le transmite esta histórica talla devocional cuando está delante de ella en los cambios de vestuario?
Normalmente, tardamos hora y media en el cambio, y en ese periodo nos transmite confianza, ya que nos da tiempo a todo, desde pedirle a la Santa a hablar con las camareras de nuestras cosas, como si estuviéramos con una abuela delante. Hay una relación de confianza y, a la vez cercana, siempre desde el respeto. Para mí es un privilegio ser la persona que está más tiempo cerca de Santa Ana, ya que es una devoción muy silente, pero tiene muchos devotos, que se te acercan para hacerle peticiones y siempre lleva algo de ellos.

¿Se sigue manteniendo la tradición de que Santa Ana ayuda a los matrimonios en el proceso de ser padres cuando hay dificultades?
La verdad es que sí e impone ver a matrimonios jóvenes, con dificultades para ser padres, cómo vienen a la capilla, donde le damos algo de tierra de la cueva y un pañuelo, aunque lo más importante es que tengan devoción a la Santa, si no, no sirve de nada. Además, viene mucha gente de fuera, y llama la atención que en Almería o Málaga se conozca esta tradición. Muchos quieren darnos dinero cuando vienen, pero nosotros lo único que le pedimos es que, cuando nazca el bebé, se lo traigan a la Abuela y lo inscribamos en el Libro de los Niños de Santa Ana.

A pesar de tantos años de historia, ¿hay mucha gente en Dos Hermanas que desconoce todas estas cosas de la devoción a su patrona?
Desde hace 30 años, la devoción a Santa Ana va creciendo y no para, lo que pasa es que Dos Hermanas es una ciudad que ha crecido mucho, con gente venida de fuera, que no hace vida aquí y no conoce sus tradiciones. Pero te llena de orgullo cuando viene gente de fuera para interesarse por la Santa y su historia.

¿Le quiere lanzar Jaime Alanís Fernández algún mensaje a la ciudadanía de Dos Hermanas?
Como integrante de la junta de gobierno de la hermandad, animo a la ciudadanía a asistir a los cultos y la procesión, ya que tenemos una talla devocional en Dos Hermanas de las que hay muy pocas. Como nazareno, espero que el día 26 de julio vivamos una jornada intensa y que siga saliendo esa parte más tradicional de pueblo de la que me siento muy orgulloso y que tanto me gusta vivir. Estamos hablando de la hermandad más antigua del municipio y que sigue conservando la devoción, por lo que por algo será.

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