A ritmo de cuarteta y carnaval
la glosa desparrama una propuesta
que a nuestra bianual feria de muestras
le asesta estas estrofas de ferial.
Ya está abierto el nuevo coso:
un sin fin de personajes
en mogollón estruendoso
van dibujando el paisaje.
Todo se busca y se encuentra:
es así, y ha de entenderse
que a más de encontrar, la cuenta
de la feria es el perderse;
el aprender de tractores,
cloradores de piscina,
del riego por aspersores,
de los muebles de oficina;
de salud y de belleza,
de estufas y caravanas,
cortadoras de maleza,
altavoces, palanganas;
de escudriñar los ‘stands’
hasta el último recodo;
no dejarte nada atrás
e interesarse por todo.
Sin embargo, lo importante,
—lo común en estas ferias—
no es el que compre, quien venda,
el charlatán o el discreto:
que aquí lo suyo, al marcharse,
es saber que va a llevarse
un buen montón de folletos…



























