Hoy quiero, como cualquier niño ilusionado, confiado en vuestros poderes, pediros algo muy especial. No quiero caer en la típica frase de: este año nos os pido nada para mí. Yo sí quiero pediros algo porque os necesito de verdad.
Porque hay que seguir teniendo esperanza y porque, según nos cuenta la leyenda, hace muchísimos años unos Reyes tuvieron la suerte de llegar a Belén y contemplar el milagro más importante de la humanidad, el nacimiento de Jesús. Seguro que al estar tan cerca de Él os habrá hecho buenos, solidarios y generosos para poder hacer cumplir tantos deseos.
Por eso os pido vuestros mejores obsequios para mí y mis hijos, que ahora mismo necesitan cariño, comprensión, tranquilidad y sobre todo salud para ellos después de lo vivido, que puedan olvidar la terrible enfermedad y vuelvan a confiar en la vida y tengan fe, ilusión y puedan llevar mejor la ausencia de su abuela y de su padre, que tan pronto lo han perdido, demasiado pronto…
Para mí os pido fuerza, entereza y capacidad para afrontar la vida "sola" con todos los problemas y sinsabores que a ellos les pueda tocar vivir. Hacer de padre y madre al mismo tiempo no es fácil, por ello intentaré, si Dios me ayuda, hacerlo lo mejor posible.
Espero y deseo sea mi carta atendida para poder emprender una nueva vida (muy distinta a la anterior) pero llena de buenos momentos, amor y felicidad.
Gracias por escucharme y hacer posible mis sueños. Besos y abrazos.






























