Si hay un mes que ya está escrito,
que se repite, es septiembre.
Se reinventa lo de siempre.
Y es que es el mes de volver,
de empezar a recoger
propósitos olvidados,
que el bañador dio de lado
con chiringo y vacaciones
y que ahora reemprendemos
con proyectos que envolvemos
entre absurdas colecciones.
Vuelve todo, todo empieza,
cada pieza se compone
al tiempo que, vacaciones,
disfrute y sol a destajo,
se difuminan del lienzo
a un tiempo que dan comienzo
la rutina y el trabajo.
Pero no se me deprima,
no se apene por volver,
no llore por reemprender,
no sienta su vida hueca,
que hay quien no pudo salir
pasando el verano aquí
atadito a su hipoteca…



























